El aspirante a la presidencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Abraham Manríquez Santiago, consideró que el próximo Ombudsperson debe ser un contrapeso y no un contrincante del Estado, y de esa manera, combatir la violación a los derechos humanos.

Consideró que los senadores tienen una gran encomienda, pues deben elegir a una persona que logre conciliar, “que tenga una capacidad de diálogo, porque no creo que un Ombudsperson deba ser totalmente combativo, sino debe tener esa capacidad de consenso”, declaró en entrevista con 24 HORAS.

Se pronunció porque la CNDH sea un organismo de justicia restaurativa, “ya no victimizar más a la persona vulnerada en sus derechos, sino tratar de ayudar una mejor solución o reparación de daño y, lo más importante, es la no repetición de dicha violación”.

Manríquez Santiago tiene 35 años de edad, lo que lo convierte en el aspirante más joven al cargo. Es licenciado en derecho, con maestría en Gestión Pública y doctorado en Derechos Humanos.

En la plática con este medio, refirió que los principales motivos por los cuáles desde los 17 años se ha convertido en activista defensor de los derechos humanos, es porque tiene un hermano con discapacidad, su padre tuvo ceguera y él pertenece a la comunidad LGBTTyQ, lo que le ha dejado diversas experiencias de discriminación en su vida.

Indicó que “la juventud no está ligada a la inexperiencia”, pues además de colaborar con diversas asociaciones civiles, se ha desempeñado como servidor público estatal y federal y actualmente es el presidente del Instituto Mexicano de lengua de señas.

LEG