Un destacado banco advirtió el miércoles que semanas de protestas en Hong Kong podrían afectar a las economías de la ciudad bajo control chino y de la misma China continental, mientras los manifestantes comenzaban a reunirse para una sentada en una simbólica estación de metro.

 

El Bank of East Asia Ltd (BEA), con sede en Hong Kong, reportó un declive del 75% en sus ganancias netas en la primera mitad del año, tras amortizar préstamos en China por una desaceleración en los mercados de propiedad comercial fuera de las principales ciudades del país asiático.

 

También advirtió que la agitación social en Hong Kong y la disputa comercial entre Pekín y Washington podrían afectar a las economías de China y la ex colonia británica.

 

“La tensa atmósfera (en Hong Kong) afectará probablemente a la confianza del consumidor y de las empresas y al turismo entrante si no hay una resolución pronto”, dijo en un comunicado.

 

Algunas firmas hongkonesas se han visto envueltas en polémicas tras 11 semanas de enfrentamientos a veces violentos entre policías y manifestantes prodemocracia, molestos por la percepción de una erosión de las libertades.

 

Pilotos y tripulantes de Cathay Pacific Airways describieron un “terror blanco” de denuncias políticas, despidos y registros telefónicos por parte de funcionarios de aviación chinos.

 

BEA y sus rivales han cerrado sucursales ante la convocatoria de protestas, infiriendo un perjuicio a la economía y el turismo de Hong Kong y poniendo al centro financiero de Asia al borde de su primera recesión en una década.

 

Los manifestantes se congregaban el miércoles de forma pacífica en la simbólica estación de metro de Yuen Long, lugar donde irrumpió hace un mes un centenar de personas, atacando a la gente que participaba en las protestas, transeúntes, periodistas y legisladores y dejando 45 heridos.

 

La molestia popular estalló en junio, en contra de una ley que buscaba extraditar a personas para ser juzgadas en la China continental, aunque las protestas aumentaron por temores a una erosión de las libertades garantizadas bajo la fórmula “un país, dos sistemas” adoptada tras el retorno de Hong Kong al control chino en 1997.

 

El motivo de preocupación más reciente fue la detención de un ciudadano chino que trabaja en el consulado de Reino Unido en Hong Kong, una situación que empeorará probablemente los ya tensos lazos entre Pekín y Londres.

 

DAMG