Hacinamiento, condiciones similares a las de una cárcel, chinches y enfermedades son algunas de las quejas que se escuchan sobre una estación migratoria de Ciudad de México que alberga a docenas de menores, pese a que hace dos meses un tribunal dictaminó que era inconstitucional.

 

Bajo la amenaza de sanciones económicas por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, México ha intensificado las detenciones de migrantes este año para frenar un aumento en los solicitantes de asilo de América Central.

 

Conocida como Las Agujas, la estación migratoria en Iztapalapa, en el oriente de la capital, albergaba a unos 108 menores esta semana, algunos de los cuales no están acompañados, dijo Jesús Quintana, encargado de monitorear la estación por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

 

En junio, un tribunal dictaminó que era inconstitucional que Las Agujas detuviera a los menores después de que una niña guatemalteca de 10 años muriera bajo su custodia. El Instituto Nacional de Migración (INM), que dirige el centro, no ha apelado la decisión, pero dijo a Reuters que cumple las leyes que protegen a los migrantes en “todos y cada uno de los casos”.

 

Las Agujas es parte de una red de centros que el gobierno ha prometido modernizar. La detención de menores ha aumentado las preocupaciones sobre el trato de los migrantes por parte del gobierno mexicano en su esfuerzo por reducir el flujo de personas hacia el norte.

 

“Lo que tienen son como instalaciones de cárceles”, dijo Ana Saiz, directora de Sin Fronteras, uno de los cuatro grupos de defensa de inmigrantes que llevaron a Las Agujas a los tribunales después de que la niña guatemalteca muriera en mayo. “(Detener niños) es una práctica en contra de los derechos humanos e ilegal en México”.

 

El gobierno dijo que la niña, que estaba detenida con su madre, murió bajo custodia oficial después de caerse de una litera en el lugar, que tiene una capacidad de 464 personas.

 

El 10 de junio, un panel de jueces ordenó a Las Agujas que dejara de retener a los niños, citando las leyes de migración y los derechos de los infantes.

 

El 24 de julio, un tribunal administrativo dijo que el director de Las Agujas, Miguel Ángel Hernández, no había atendido la orden, haciendo referencia a cinco menores no acompañados de la India que permanecían en el centro.

 

Hernández le dijo al tribunal que había cumplido reubicando a 38 menores identificados por los grupos que presentaron el caso, según muestran documentos de la corte vistos por Reuters. El INM dijo el 27 de julio que “en ningún momento se incumplió con una orden judicial”.

 

En un comunicado, el INM dijo que priorizaba la unidad familiar y que los menores no acompañados solo se alojan en los centros “temporalmente”.

 

Hernández no pudo ser contactado directamente para hacer comentarios.

 

NIÑOS LLORANDO

Las cifras del gobierno mexicano muestran que 32,507 menores migrantes fueron detenidos entre enero y junio de 2019.

 

La autoridad migratoria alberga menores junto con adultos, dijo Rosalba Rivera, coordinadora de atención a la niñez migrante del Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI).

 

Rivera dijo que el INM a veces contacta a la agencia nacional de desarrollo familiar para encontrar viviendas alternativas para los niños, como refugios, una vez que están en instalaciones como Las Agujas.

 

Pero la ley mexicana es explícita en que los niños migrantes no deberían pasar “ni un día” en detención, agregó.

 

En Estados Unidos, los menores no acompañados pueden permanecer bajo custodia de la patrulla fronteriza durante 72 horas antes de ser transferidos a los refugios para niños.

 

Detenidos y visitantes dijeron a Reuters que todavía menores de edad son traídos a Las Agujas.

 

Torres con vigilancia resguardan las cuatro esquinas del complejo de muros altos en el corazón de un barrio residencial. Sus paredes de hormigón y sus barrotes de metal verde contrastan con una escuela primaria de flores en la misma cuadra.

 

Los detenidos a menudo no pueden irse durante semanas o meses antes de ser deportados o solicitar asilo, según los grupos que monitorean la situación.

 

En un informe en julio del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura de la CNDH se informó que el centro estaba saturado, lleno de chinches y escasez de alimentos.

 

El INM dijo a Reuters que cada uno de los detenidos del centro recibe un equipo básico de higiene, agua potable y tres comidas al día. No respondió sobre los chinches o reclamos respecto a la capacidad de la instalación.

 

“Los niños lloran mucho”, dijo un migrante venezolano de unos 30 años que salió de Las Agujas recientemente. Habló bajo condición de anonimato por temor a represalias de las autoridades.

 

Describió una instalación abarrotada, “igual que la cárcel” y dijo que a menudo veía una larga fila de madres y sus hijos esperando para ver a un médico, ya que los niños a menudo se enfermaban.

 

La hermana María Josefa Martínez, una monja que visita el centro semanalmente, dijo que los niños “lo pasan mal”, a menudo contraen infecciones estomacales y de garganta y tienen poco que hacer.

 

Saiz de Sin Fronteras dijo que su personal se enteró de un brote de varicela entre niños en el centro en una visita en julio.

 

Sin comentar sobre las enfermedades, el INM dijo que Las Agujas brinda asistencia médica gratuita a los detenidos las 24 horas del día.

 

PAL