Foto: Reuters La Policía había advertido sobre los riesgos de varias provocaciones en la manifestación no autorizada, por lo que pidió no acudir, advirtiendo que quienes lo hicieran enfrentarían sanciones  

El Gobierno de Hong Kong difundió que la violencia y las protestas ilegales empujaron a la ciudad a un “límite extremadamente peligroso”, mientras que la Policía disparó gas lacrimógeno para dispersar a cientos de manifestantes ayer en Pekín, y advirtió que no dejaría que la situación se prolongara.

La ciudad controlada por China ha sido sacudida por meses de protestas que comenzaron en rechazo a un proyecto de ley (ya suspendido) para permitir que las personas sean extraditadas para ser juzgadas en China continental, derivando en exigencias de mayor democracia.

 

El lunes está prevista una huelga general que apunta a detener la ciudad. Muchas salidas de vuelos se cancelaron el lunes y trascendió que eso se debía a que los trabajadores de la aviación planeaban ir a paro.

A última hora del domingo, cientos de manifestantes enmascarados bloquearon las carreteras principales, pintaron los semáforos, iniciaron incendios e impidieron que el transporte ingresara al túnel Cross-Harbor, que une la isla de Hong Kong y la península de Kowloon.

 

 

“Rociamos el semáforo porque no queremos que el tráfico funcione mañana y no queremos que los ciudadanos vayan a trabajar”, dijo un manifestante vestido de negro.

 

La policía antidisturbios se enfrentó a los manifestantes, quienes adoptaron tácticas flash, cambiando rápidamente de un lugar a otro para evadir la captura y utilizando plataformas en línea como Telegram para dirigir a cientos de personas.

LEG