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En ocho meses de gobierno, hemos visto cómo el Primer mandatario y su Gabinete han ido olvidando sus promesas de campaña, o bien modificándolas a su conveniencia.

 

Ejemplos hay muchos, uno de ellos es la creación de la Guardia Nacional, ya que mientras en campaña López Obrador decía que las Fuerzas Armadas regresarían a sus cuarteles en seis meses, lo cierto es que las circunstancias del país no permiten que eso se convierta en realidad y ahora no solo se mantienen en las calles, sino que vemos a policías militares patrullando y hasta revisando mochilas en el metro.

 

En más de una ocasión escuchamos que se terminarían los gasolinazos y en la realidad vemos que cada mes el litro de combustible lejos de bajar sigue subiendo, aunque ahora se llaman ajustes a la inflación o precios de oferta y la demanda, lo que fueron desde un principio.

 

Sin embargo la semana pasada la 4T sí se voló la barda con la incongruencia en sus decisiones, pues olvidando por completo que vienen de una cultura de manifestaciones y protestas; ahora bajo el argumento de evitar las extorsiones, el Congreso de Tabasco prohibió las manifestaciones y bloqueos en vías de comunicación para prohibir la construcción de obras públicas o privadas.

 

Dicha ley lleva, y así lo han reconocido los morenistas, la etiqueta de evitar manifestaciones durante la construcción de la Refinería en Dos Bocas, Tabasco; pues quien lo intente podría pasar hasta 20 años en la cárcel.

 

El argumento de defensa es que no se trata de una ley garrote, y que con ello se quiere combatir el delito de extorsión en esa entidad; el problema es que la legislación es interpretativa y no aclara cómo va a comprobar la autoridad que la protesta que se está haciendo, obedece a una extorsión y no es legítima.

 

La denominada “Ley garrote”, además de violar la libre manifestación, abre la puerta a la violación de los derechos humanos, pues las autoridades, incluida la Guardia Nacional, pueden hacer uso de la fuerza para liberar vialidades y dispersar manifestaciones; lo que no se hizo cuando López Obrador era oposición y tomó los pozos petroleros considerados instalaciones estratégicas o bien cuando ocasionó pérdidas millonarias con su plantón en Reforma.

 

Y a esta lista de incongruencias podemos sumarle el tema económico en el que además de que el Presidente López Obrador, no podrá cumplir su meta de crecer al 6% que prometió en campaña; ahora, celebra un pírrico crecimiento de 0.1% en la economía durante el último trimestre, cuando criticaba el 0.8% de anteriores administraciones.

 

Ante estos ejemplos, sólo podemos pensar que el gobierno que se denomina la Cuarta Transformación, o es olvidadizo o es incongruente.

 

 

Y en Pregunta Sin Ofensa:

 

Hablando de incoherencias, ¿Que pueden esperar los poblanos de su gobernador, Miguel Barbosa que hace dos años echaba en cara la soberbia de López Obrador y ahora lo califica de gigante y asegura que es su inspiración?

 

 

 

TFA