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En medio de su peor crisis interna, con un padrón de militantes en duda, sin finanzas sanas y acusaciones de candidatos favoritos y de entreguismo hacia el gobierno federal; el Partido Revolucionario Institucional (PRI) inició el proceso para elegir a su nueva dirigencia nacional para el período 2019-2023.
Tomando en cuenta que por más de siete décadas de permanecer en el poder, el PRI se ha caracterizado por designar a su presidente nacional sin consulta alguna, cuesta trabajo creer que ahora sea un partido democrático. Más aun cuando todo indica que el resultado final ya está anunciado.
Con el respaldo de los tres sectores del partido,  las cuatro organizaciones y de los 12 gobernadores emanados de sus filas, pareciera imposible que alguien más tenga el  recurso y el poder de convocatoria que demostró el sábado Alejandro Moreno Cárdenas, quien luego de registrarse, tuvo un encuentro con militantes en el auditorio Plutarco Elías Calles de la sede nacional priista al que acudieron a bordo de camiones movilizados desde diversos estados del país.
En tanto, Ivonne Ortega le apuesta al voto de conciencia de las bases, lleva todo el año recorriendo por segunda ocasión diversos distritos del país para hablar directamente con la militancia, lo hizo cuando quería ser candidata de su partido a la Presidencia de la República y después decidió declinar. Sin embargo, todo indica que no será suficiente el voto orgánico, pues el único sector que le dio su apoyo fue el Organismo de mujeres.
El reto de la nueva dirigencia priista es mayúsculo, ser una oposición real ante un gobierno que se empeña en desaparecer las instituciones y programas promovidos por su partido, mantener sus gubernaturas en 2021 y reposicionarse en el Congreso Federal, donde actualmente son tercera fuerza política.
El panorama se ve complicado para el tricolor sobre todo si Morena controla la mayoría de los Congresos locales, tiene siete gubernaturas y el beneficio de los programas sociales. Por ello, lo que el PRI debe hacer es tener un verdadero acercamiento a las bases, esas que descuidaron en la elección presidencial y que maltrataron en las pasadas elecciones del 2 de junio.
Pero ¿cómo lograr conciliar a un PRI enojado, cuando José Narro aspirante a la dirigencia nacional renuncia a su aspiración y a 43 años de militancia tricolor, acusando una grosera intervención del gobierno federal en su proceso de renovación y, líderes como Manlio Fabio Beltrones han advertido que no acudirán a votar con un padrón que no garantiza equidad? Los priistas deben entender que no han terminado de entender y ese es su mayor reto.
Y en Pregunta Sin Ofensa
¿Es válido que el gobierno federal entregue recursos y genere empleos en Centroamérica, cuando en México cayó la generación de empleo formal 88% en el mes de mayo respecto al año anterior y se recorta recurso a la ciencia y el deporte?
TFA