Foto: Cuartoscuro / Archivo Es indispensable afinar la estrategia cinta morada, ya que cualquiera podría colocarse esta cinta, lo que resultaría contraproducente  

Para dar una verdadera atención al problema de acoso sexual hacia las mujeres en el transporte público de la Ciudad de México debe haber una sensibilización que haga de lado la normalización de la violencia contra las mujeres.

 

Así lo consideró la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos capitalina, Nashieli Ramírez Hernández, al hablar sobre este problema y la atención que han iniciado algunas autoridades y la sociedad para hacer frente a este flagelo, principalmente en el Metro.

 

En entrevista, la ombudsperson de la Ciudad de México advirtió que en la capital del país ha vivido desde hace tiempo este problema de violencia comunitaria en transporte público, esta es la urbe con los más altos índices a nivel nacional.

 

Esto, dijo, ha sido el resultado de una falta de sensibilidad que había generado el menosprecio de los casos de acoso o de intentos de cualquier agresión por parte del personal del Metro o de las propias policías de proximidad.

 

“O sea, de inicio plantean una posición en donde en lugar de levantar las denuncias, de promover que se hicieran, pues lo que hacían es desactivarlas”, aseveró Ramírez Hernández.

 

Explicó que actualmente se tiene el informe de la Procuraduría capitalina de la existencia de 10 averiguaciones abiertas y se esperan notificaciones de 84 más que supuestamente estaban denunciando.

 

Aseguró que lo anterior es muestra de que está iniciando un proceso muy importante en el que es clave promover que siempre haya una denuncia ante estas circunstancias y que como resultado se inicie un proceso que le dé seguimiento.

 

Desde luego, advirtió, es importante que se vea que siempre hay castigo, porque lo que pasa es que lo vemos naturalizado, y cuando se presenta un caso de “cálmate mi amor”, asumimos que es un asunto privado y lo lamentable es que eso es permisible.

 

Aseveró que esto no puede ni debe ser permisible, “ni ‘cálmate mi amor’ ni nada de lo demás, por lo tanto estas estrategias visibilizan exactamente ir en contra de esta parte cultural”.

 

En cuanto a las medidas propuestas como la cinta morada, advirtió que es indispensable afinar dicha estrategia, ya que cualquiera podría colocarse esta cinta, lo que resultaría contraproducente.

 

Por lo pronto, reiteró que la clave es que en la parte de la violencia contra las mujeres tenemos que ser menos permisibles y si un policía o ministerio rechaza abrir una investigación, acudir a la Comisión de Derechos Humanos local para hacer lo procedente.

 

MGL