Foto: Reuters / Archivo Asimismo, indicó que quiere un sistema migratorio "seguro, legal y moderno"  

WASHINGTON. Al anunciar el envío de tres mil 750 soldados más a la frontera sur de Estados Unidos, el presidente Donald Trump afirmó hoy que este es el momento en el que el Congreso debe demostrar al mundo que está dispuesto a frenar la inmigración ilegal y cerrar el paso a coyotes y traficantes de seres humanos.

En su segundo discurso sobre el Estado de la Unión, que permite al presidente señalar los logros alcanzados el año anterior y presentar su agenda para el próximo, Trump volvió a insistir, sin decirlo específicamente, en su pedido de que el Congreso le apruebe un presupuesto de cinco mil 700 millones de dólares para construir un muro en la frontera con México.

Asimismo, indicó que quiere un sistema migratorio “seguro, legal y moderno”.

Con el envío de los nuevos elementos militares, el grueso de los soldados enviados a la frontera se incrementará para llegar a un número de cuatro mil 350 elementos.

Sostuvo que en el pasado los integrantes del Congreso votaron por su construcción, pero nunca se realizó. “Yo voy a hacer que sea construido”, enfatizó.

“Esta es una barrera inteligente, estratégica, de acero, no solamente un muro de concreto; va a ser emplazada por agentes fronterizos que dirán dónde van los muros, y los cruces ilegales van a disminuir mucho”, detalló.

Exhortó al Congreso “a que trabajamos, lleguemos a un acuerdo para que Estados Unidos esté seguro, al trabajar por ello garantizaremos que nuestro resurgimiento económico continúe”.

Ejemplificó que la ciudad de San Diego, California, solía tener la mayor cantidad de cruces ilegales y para evitarlo se colocó “una fuerte muralla de seguridad y esa barrera casi terminó con los cruces”.

“El Paso solía tener tasas muy altas de crímenes violentos del país, ahora que existe una poderosa barrera, y El Paso es una de las ciudades más seguras en el país”, dijo.

“Los muros funcionan y los muros salvan vidas”, destacó, en una afirmación que motivó una eufórica respuesta de los asistentes a la ceremonia.

El discurso de esta noche, que originalmente debió ser emitido el pasado 29 de enero, se pospuso por el cierre temporal del gobierno motivado por la negativa del Congreso a brindar al mandatario los cinco mil 700 millones de dólares citados. Es el cierre más largo en la historia de Estados Unidos.

El tema se ha convertido en la principal diferencia entre el poder Ejecutivo y el Legislativo dominado por los demócratas. Los fondos aprobados para la reapertura se agotarán el próximo 15 de febrero y existe la posibilidad de un segundo cierre temporal. La medida afecta directamente a unos 800 mil burócratas.

El presidente estadunidense dijo tener información de que “grandes y organizadas caravanas (de personas) avanzan hacia Estados Unidos”, y anunció el envío de un contingente de tres mil 750 soldados más para reforzar “la tremenda misión” de apoyar la seguridad fronteriza que –afirmó- se encuentra bajo amenaza.

Destacó que una forma de atacar ese problema es crear, con el apoyo del Congreso, un sistema que proteja la vida y los intereses de los estadunidenses, y para los “miles de migrantes que enriquecen a nuestra nación y la fortalecen de múltiples formas”.

En el discurso presentado ante representantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, el gabinete en pleno e invitados especiales reunidos en el Capitolio en Washington, Trump señaló: “quiero que (los migrantes) vengan a Estados Unidos en las cantidades más grandes posibles, pero tiene que venir legalmente”.

Para apoyar sus palabras, Trump –quien llega a su segundo mensaje a la nación con una aceptación que ronda el 40 por ciento- dijo que no hay un tema que divida más a la clase trabajadora de los políticos que la migración ilegal.

Abundó que los políticos viven detrás de muros, de puertas y de guardias en sus casas, mientras que la clase trabajadora debe pagar con menos empleos, salarios más bajos, más delincuencia y un tejido social disminuido.

Manifestó que la mayor parte de las drogas que hacen sufrir a miles de estadunidenses por los estragos que causan la cocaína, heroína y el fentanilo entran por la frontera sur, al tiempo que habló de 30 mil crímenes sexuales y cuatro mil asesinatos cometidos por causa del flagelo.

“Ni una sola vida estadunidense debe perderse porque nuestra nación no pudo defender su frontera peligrosa”, puntualizó.

“Hasta que garanticemos nuestra frontera van a seguir viniendo”, indicó tras señalar que la pandilla narcotraficante MS13 opera en 20 estados de su país y que casi todos entraron por la zona sur.

También indicó que una de tres mujeres que viajan en las caravanas es asaltada sexualmente en el camino y los traficantes de seres humanos usan a los niños como peones para lograr sus objetivos.

Añadió que los traficantes de seres humanos y de trabajos sexuales se aprovechan de la poca seguridad fronteriza para contrabandear miles de niñas para venderlas y hacerlas esclavas.

 

JMSJ