RABAT.- El Gobierno marroquí confirmó hoy que el asesinato de dos turistas escandinavas el pasado lunes en una región montañosa del Atlas cercana a Marrakech fue “un atentado terrorista“, pero el ministro portavoz del Ejecutivo, Mustafa Jalfi, aseguró que éste es “un país seguro y estable”.

 


En una rueda de prensa, Jalfi utilizó en varias ocasiones la palabra “terrorista“, que hasta ahora las autoridades se habían mostrado reacias a emplear, para calificar el asesinato el pasado lunes de la estudiante danesa Louisa Vesterager Jespersen, de 24 años, y de la noruega Maren Ueland, de 28.

 

Los cadáveres de las dos turistas fueron encontrados, degollados, en una tienda de campaña donde habían pasado la noche del domingo, en las faldas del monte Toubkal, la cumbre del Atlas (4,167 metros), uno de los destinos preferidos por el turismo de montaña en Marruecos.

 

Hay cuatro sospechosos detenidos por su relación con el caso y pertenecientes a “un grupo extremista”, según la Fiscalía General, pero Jalfi se negó a nombrar al grupo ni a dar detalles sobre sus identidades.

 

Sí recalcó que los presuntos autores han sido detenidos “en un tiempo récord” -uno de ellos el martes y los otros tres esta misma mañana-, lo que según él es una señal de la “confianza” que merece Marruecos.

 

“Es un país seguro y estable, y seguirá siéndolo”, recalcó el ministro, quien subrayó además que un crimen así es “ajeno a los valores y tradiciones del país y de la región” donde ocurrió el suceso.

 


Según coinciden en señalar diversos medios, los tres hombres más buscados de Marruecos, que tienen entre 25 y 32 años, fueron detenidos esta misma mañana dentro de un autobús en la estación de Bab Dukala de Marrakech cuando trataban de huir hacia Agadir, en el suroeste.

 

Se ha especulado sobre si uno de los cuatro había participado previamente en la guerra en Siria, pero Jalfi se negó a comentar este detalle, como se negó repetidamente a nombrar el grupo al que pueden pertenecer.

 

En los pasados dos años -recalcó el ministro- la policía marroquí ha desmantelado veinte comandos terroristas, que por cierto son casi sistemáticamente “leales” u “obedientes” al grupo yihadista Estado Islámico.

 

Tampoco quiso confirmar “por el momento” la autenticidad de un vídeo que desde ayer circula profusamente por las redes sociales, grabado por los presuntos asesinos y que muestra el momento en que un hombre decapita a una mujer tendida en el suelo mientras pronuncia palabras como “Enemigos de Alá” o “Esto es por los hermanos de Hayín (población siria)”.

 

Marruecos ha dosificado durante tres días la información disponible sobre el incidente, según los observadores para no alarmar al turismo, que con más de 11 millones de visitantes en 2017 es una importante fuente de divisas para el país y supone hasta el 11 % del producto interior bruto, según cifras del Ministerio de Turismo.

 

Al respecto, una fuente de ese ministerio dijo a Efe que “con excepción de casos raros y aislados, no se ha producido hasta ahora ninguna ola significativa de anulaciones”, y que la actividad turística en general, y en la región de Marrakech, “no ha sufrido perturbaciones”.

 

La declaración contrasta con testimonios recogidos por Efe en Imlil, donde se produjo el asesinato, y que desde el martes hasta hoy hablan de numerosos grupos de montañeros que han acortado sus viajes y salido de la región, que depende casi exclusivamente del turismo para vivir.

 

Fuentes cercanas a la investigación resaltaron el hecho de que las dos turistas, que estudiaban en la misma universidad, viajaban solas, sin guía de montaña -algo inhabitual- y pernoctaban fuera de los campamentos vigilados, lo que ha dificultado mucho las investigaciones.

 

Con el atentado del pasado lunes, Marruecos deja de ser la “excepción árabe” que durante siete años ha sido: el último atentado antes de éste se produjo en 2011 contra el Café Argana, una cafetería en la plaza más turística de Marrakech, y acabó con la vida de 17 personas, casi todos turistas extranjeros.

gac