Foto: Cuartoscuro Unos 300 centroamericanos, integrantes de la caravana migrante que se instalaron en las calles alrededor del complejo deportivo que funcionó como primer albergue en la ciudad de Tijuana, fueron reubicados en un nuevo refugio  

Unos 300 centroamericanos, integrantes de la caravana migrante que se instalaron en las calles alrededor del complejo deportivo que funcionó como primer albergue en la ciudad de Tijuana, fueron reubicados en un nuevo refugio.

 

Una bodega, cerca del primer albergue que se instaló en la Unidad Deportiva Benito Juárez, en la zona norte de la ciudad, fue adaptada para recibir a las personas, quienes fueron retiradas de la vía pública.

 

La reubicación ocurrió de manera ordenada luego de que el lugar fue adaptado con los servicios básicos.

 

Tras el cierre del primer albergue por cuestiones sanitarias, este grupo de centroamericanos no aceptaron ser trasladados al segundo albergue, llamado “El Barretal” y se instalaron en las calles aledañas.

 

El argumento de los migrantes fue que “El Barretal”, con capacidad para 7 mil 500 personas, quedaba muy lejos de la garita de “El Chaparral“, donde los migrantes esperan un turno para solicitar asilo en Estados Unidos, lugar al que llegaban caminando.

 

Hace tres días, la Secretaría de Gobernación de México informó que, de los miles de migrantes que a lo largo de las últimas semanas ingresaron al país como parte de distintos contingentes, alrededor de 6 mil llegaron a la ciudad fronteriza de Tijuana y unos mil 200 a Mexicali, en el estado de Baja California.

 

De acuerdo con datos de las autoridades federales en “El Barretal” había unas 2 mil 500 personas, otras mil 100 personas “podrían haber cruzado hacia Estados Unidos” y un número similar se acogió al “retorno asistido”, es decir, regresaron a sus países.

 

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