PARÍS.- Las protestas de los “chalecos amarillos” han provocado una grieta en la economía francesa, sobre todo en sectores como el comercio, el transporte y el turismo, con una pérdida que el Gobierno ha evaluado en una décima del producto interior bruto (PIB) en el cuarto trimestre.

 

La estimación la dio hoy el ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, que consideró prematuro precisar en cuánto tendrá que corregir su objetivo de crecimiento para el conjunto del año, que hasta ahora era del 1,7 %.

 

La noticia se conoce después de que el Banco de Francia revisara a la baja también hoy en dos décimas sus propios cálculos con respecto al mes pasado sobre cuál será la progresión del PIB en el cuarto trimestre, para dejarla en el 0.2 %.

 

Si los hechos dan la razón a este último informe de coyuntura del Banco de Francia, el incremento anual se quedaría en el 1.5 % en el mejor de los casos. A eso se sumaría el efecto para las cuentas públicas, ya que una décima menos de PIB significa 2,000 millones de euros de recaudación.

 

Los disturbios del pasado sábado, en mayor medida que los de los dos sábados precedentes, condujeron al cierre de muchos comercios, con el consiguiente recorte del número de clientes.

 

El delegado del Comité Nacional de los Centros Comerciales (CNCC), Gontran Thüring, explicó hoy en el canal “BFMTV” que el pasado sábado ese descenso fue del 17 % si se compara con la misma fecha un año antes.

 

Las caídas fueron del 14.3 % el 24 de noviembre y del 12.7 % el 1 de diciembre. Aunque Thüring consideró que todavía es pronto para cifrar la repercusión en caja, avanzó que “se puede esperar una pérdida de facturación equivalente”.

 

Sobre la posibilidad de recuperar esas ventas, afirmó que las que “no se consigan en el mes de diciembre, no se harán totalmente en enero”. De todas formas, el CNCC ha pedido que se autorice a los comercios abrir más domingos durante el periodo de rebajas de invierno para compensar.

 

Otro sector directamente afectado por las escenas de guerrilla urbana vividas con ocasión de las manifestaciones de los chalecos amarillos es el turismo.

 

Un portavoz de la Oficina de Turismo de París explicó a Efe que tras los altercados del 1 de diciembre hubo “una ola de anulaciones” de estancias programadas para los días siguientes. Cayeron, por ejemplo, un 5 % las reservas de vuelos, cuando la tendencia hasta entonces era al alza respecto al mismo periodo de 2017.

 

El portavoz dijo también que las tres primeras semanas de diciembre no son tradicionalmente de fuerte actividad en el sector turístico en la capital francesa.

 

Las fiestas navideñas, por el contrario, “son muy importantes” -los hoteles están al 95 % de su capacidad- y por ahora las reservas para esos días no sólo “no se han detenido”, sino que continúan aumentando.

 

“Lo que nos da miedo es que las protestas se prolonguen” y eso desanime a los turistas de cara al fin de año, añadió.

 

Las acciones de los “chalecos amarillos” se han traducido en bloqueos y operaciones de filtrado de vehículos en decenas de rotondas, peajes de autopistas y otros puntos estratégicos de la red viaria, que han afectado también a los dos principales pasos fronterizos con España.

 

La Federación Nacional del Transporte por Carretera (FNTR) estimó la semana pasada que el impacto para el sector era ya de más de 400 millones de euros.

 

En espera de una actualización de esas cifras, una portavoz de la FNTR indicó hoy a Efe que los principales problemas son los retrasos en las entregas de mercancías por los atascos creados por los “chalecos amarillos”, pero también la inmovilización de muchos camiones en centros logísticos.

gac