Foto: Reuters Bajo apoyo. Marina Silva, Henrique Meirelles, Geraldo Alckmin, Guilherme Boulos, Álvaro Dias y Ciro Gomes, los candidatos que pudieron asistir al debate  

Río de Janeiro.- Los principales candidatos a las elecciones presidenciales del 7 de octubre en Brasil defendieron ayer el fin de la radicalización y el combate a la corrupción en un debate en televisión al que faltaron los favoritos, el inhabilitado Luiz Inácio Lula da Silva y el hospitalizado Jair Bolsonaro.

Precisamente la corrupción y la radicalización fueron las causas que impidieron que los candidatos líderes en los sondeos participaran en el debate: el socialista Lula debido a que fue inhabilitado por estar en prisión y haber sido condenado en segunda instancia por corrupción y el ultraderechista Bolsonaro por haber sido víctima de un atentado de un crítico a sus posiciones radicales.

Antes de que su candidatura fuera vetada, el ex presidente lideraba todos los sondeos, con cerca del 40% del favoritismo, y actualmente el líder es Bolsonaro, un polémico diputado que cuenta con cerca del 22% del respaldo. Ambas fuerzas venían polarizando y generando un clima de radicalización en Brasil.

“Este es un momento muy difícil en nuestro país. Estamos en un debate en el que faltan dos candidatos: uno por impedimento judicial y otro porque está en el hospital”, aseguró la líder ecologista Marina Silva, que, con 12% del favoritismo, sigue a Bolsonaro en los sondeos.

“Brasil tiene que repensar la situación porque la violencia no nos llevará a ningún lugar. No vamos a ningún lado con el país dividido”, agregó Marina Silva, que fue la tercera candidata más votada en las dos últimas elecciones presidenciales.

“Tenemos que sustituir la lógica de la violencia por el intercambio de ideas”, coincidió el laborista Ciro Gomes, que comparte con Silva el segundo lugar en los sondeos con el 12 %.

A petición de los candidatos y por “solidaridad”, los organizadores del debate retiraron el púlpito que había sido dejado vacío en el estudio y que estaba destinado a Bolsonaro.

Los organizadores, la televisión Gazeta y el diario O Estado de Sao Paulo, se negaron a darle púlpito al ex ministro de Educación Fernando Haddad, compañero de fórmula de Lula como candidato a vicepresidente y que mañana puede ser nombrado como el aspirante por el Partido de los Trabajadores (PT).

“Necesitamos de un gran esfuerzo conciliatorio. El país dividido no avanza. Yo antes de ser candidato ya pedía ese esfuerzo de conciliación contra cualquier tipo de radicalismo”, dijo Geraldo Alckmin, ex gobernador de Sao Paulo, candidato por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y cuarto en los sondeos con un 9 % del favoritismo.

“El episodio lamentable de Bolsonaro confirma la necesidad de cambios en el país”, afirmó por su parte el ex ministro de Hacienda Henrique Meirelles, candidato por el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), el partido liderado por el presidente Michel Temer.

Pero si la necesidad de atacar la radicalización fue consenso entre los candidatos, el tema de la corrupción hizo que los participantes en el debate se acusaran mutuamente, ya que la investigación por el gigantesco escándalo de desvíos en la petrolera Petrobras, que tiene a Lula en prisión, ha salpicado a casi todas las fuerzas políticas del país y a algunos de los candidatos.

LEG