Foto: Reuters Miles de sandinistas salieron hoy una vez más a las calles para respaldar al presidente Daniel Ortega y expresar su repudio a los "golpistas", como el mandatario tilda a los que protestan contra su Gobierno desde el pasado 18 de abril  

Managua.- Miles de sandinistas salieron hoy una vez más a las calles para respaldar al presidente Daniel Ortega y expresar su repudio a los “golpistas”, como el mandatario tilda a los que protestan contra su Gobierno desde el pasado 18 de abril, una crisis que ha dejado varios centenares de muertos.

 

A pie, en motocicletas y en vehículos, miles de simpatizantes del Gobierno, entre ellos empleados públicos y miembros de la Policía Nacional, marcharon desde las afueras de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) hasta la Rotonda Hugo Chávez, en un recorrido de unos 5 kilómetros.

 

Durante esa caminata, convocada por el Gobierno para exigir justicia para las víctimas que ha dejado la crisis que atraviesa el país desde hace más de tres meses, expresaron su respaldo a lo que denominan un “proceso revolucionario encabezado por el comandante Daniel Ortega”.

 

“Estoy aquí para apoyar al comandante, el único presidente que ha sabido sacar adelante el país y eliminar la corrupción”, dijo a Efe Carlos Daniel Gámez, uno de los participantes en la marcha.

 

“Los golpistas asesinos quieren acabar con Nicaragua, pero no lo vamos a permitir”, agregó.

 

Asimismo, exigió justicia para las víctimas que ha dejado la crisis, cuyas muertes, según dijo, han sido provocado por “ellos mismos”, en alusión a los opositores, “para sacar al comandante del poder”.

 

Martha Acosta, otra de las manifestantes oficialistas, expresó a Efe su respaldo al mandatario y al “proceso revolucionario que intentó ser destruido por grupos terroristas financiados por la derecha nicaragüense”.

 

Durante la marcha de este sábado, los manifestantes gubernamentales portaban banderas roja y negra del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y la de Nicaragua, además cargaban rótulos de “Queremos la paz” y demandaban justicia para las víctimas.

 

El Gobierno, a través de la vicepresidenta y primera dama de Nicaragua, Rosario Murillo, dijo el pasado día 20 que los opositores se mataron entre sí, en el marco de las protestas antigubernamentales que comenzaron el pasado 18 de abril, para responsabilizar al presidente Ortega.

 

La dignataria dijo que después de tres meses de iniciada la crisis, “la culpa sobre esos muertos recae sobre el golpismo terrorista y criminal en Nicaragua“, como califica a los detractores al Gobierno.

 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló al Estado como el “único responsable” de la violencia en Nicaragua, porque ha usado a sus fuerzas de seguridad para “reprimir, matar, provocar lesiones y detenciones arbitrarias”, según su secretario ejecutivo, Paulo Abrão.

 

También la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) y organismos humanitarios locales han responsabilizado al Gobierno de Ortega de las graves violaciones a los derechos humanos en el marco de la actual crisis.

 

Las violaciones incluyen “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”, según la CIDH, lo que ha sido rechazado por el Gobierno nicaragüense.

 

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente, que se ha cobrado la vida de entre 295 y 448 personas.

 

Las protestas contra Ortega se iniciaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de 11 años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

 

fahl