Cuando Diablos Rojos perdía por 3-0 en la primera entrada ante Olmecas de Tabasco, comenzó un aguacero con mucho granizo al oriente de la ciudad, y el juego fue suspendido.

 

 

Con dos hombres en base, llegó Roonier Mustelier a la caja de bateo para conectar un estacazo por todo el jardín izquierdo.

 

 

Instantes después del palo de vuelta entera de los visitantes, arrancó el tremendo aguacero y fue imposible seguir con el juego de pelota en el Fray Nano.