Foto: EFE A evaluación. El gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional reconoció la crisis y señaló que hará un balance crítico.  

Dentro y fuera de Nicaragua crece el clamor para que cese la represión contra los nicaraguenses, principalmente estudiantes universitarios, para exigir la salida del presidente Daniel Ortega y su mujer y vicepresidenta, Rosario Murillo.

El sandinismo promulgado y liderado por el ex guerrillero se tambalea por primera vez desde que perdiera las elecciones en 1990 y recuperara el poder en 2006.

Las manifestaciones que llevan muna semana, principlamente la multitudinaria e histórica protesta con la participación de más de 10 mil personas que salieron a las calles para pedir la paz y condenar la represión y la violación de los derechos humanos, se han convertido en un grito para exigir la renuncia de Ortega.

La corrupción, los supuestos fraudes electorales, las alzas de los combustibles, la impunidad de la Policía, las muertes sin explicación de campesinos opositores, unida a una reforma de la Seguridad Social, incomodaron al pueblo.

Pero la violencia utilizada por los antidisturbios y las fuerzas de choque del gobierno, denominadas como “turbas”, la muerte de al menos 32 personas y los casi 500 heridos que reportan las organizaciones humanitarias en las protestas que comenzaron la semana pasada, colmaron el vaso de la paciencia de los nicaragüenses.

La ONG Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) responsabilizó ayer al presidente Daniel Ortega de lo que definió como una “masacre estudiantil”.

“El 23 de julio de 1959 (el presidente Luis) Somoza mató a 4 estudiantes, hoy estamos hablando de 32 personas muertas, la mayoría universitarios, podemos decir que Daniel Ortega tiene su propia masacre estudiantil”, dijo la directora del CENIDH, Vilma Núñez.

Las muertes, entre las que se cuentan dos policías, un periodista y un adolescente, ocurrieron entre el miércoles y el domingo pasado, cuando miles de personas fueron reprimidas por protestar en toda Nicaragua contra la administración de Ortega.

Ahora la población exige su renuncia, porque lo consideran represivo, corrupto, violador de los derechos humanos y las libertades públicas.

Nicaragua está a la expectativa de un posible diálogo con el sector privado con la mediación del clero nicaragüense, en el que la población no se siente incluida.

El conflicto ha recibido la condena de distintos países que han pedido el fin de los actos de violencia y una salida a la crisis.

La embajadora de EU ante la ONU, Nikki Haley, expresó ayer su apoyo al pueblo de Nicaragua y afirmó que la policía y las malas figuras asociadas al gobierno deben frenar “inmediatamente” los actos de violencia contra estudiantes y otros civiles.

Un editorial el diario The Wall Street Journal publicado ayer señaló que Daniel Ortega “se tiene que ir”.

El Gobierno estadounidense “debería levantar su voz en favor de los nicaragüenses que quieren una segunda sublevación contra el dictador”, señaló el diario neoyorquino.

Haciendo alusión a un editorial publicado el pasado lunes por el diario nicaragüense La Prensa, titulado “Ortega tiene que irse del poder”, el Journal asegura que el líder nicaragüense llegó a la dirección del país en 1979 “con el respaldo soviético y cubano”.

Tras más de una década de Gobierno en la que él “y sus camaradas se apropiaron de millones de dólares, propiedades y casas privadas” terminó derrotado tras una elección en 1990, asegura el diario.

La publicación relata que en 2006 Ortega alcanzó nuevamente la Presidencia con el 38 % de los votos e inmediatamente comenzó a consolidar su poder con la ayuda del venezolano Hugo Chávez, que envió despachos de combustible con créditos de largo plazo.

Ya en el poder, Ortega tomó control de la Corte Suprema y el consejo electoral, mientras los empresarios “se hacían la vista gorda al ser invitados a compartir la riqueza”, según el Journal.

El gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) reconoció ayer la crisis y señaló que hará un “balance crítico” desde adentro tras las violentas protestas.

“Nos toca hacer un balance crítico a los sandinistas y encontrar en qué hemos pecado”, dijo ayer el secretario de relaciones internacionales del FSLN y actual diputado, Jacinto Suárez, a periodistas.

 

 

 

 

JNO