Ciudad del Vaticano.-  El Papa reconoció hoy que es “moralmente lícito” renunciar o suspender la aplicación de terapias a enfermos terminales, cuando estas “no corresponden a criterios éticos y humanísticos”, o no son proporcionales.

 

Francisco hizo estas precisiones en un mensaje a los participantes en el congreso regional europeo de la “Asociación Médica Mundial” sobre temas relacionados con el fin de la vida.

 

El pontífice aseguró que “ve bien” el no activar medios desproporcionados o suspender su uso, porque eso equivale a evitar el ensañamiento terapéutico.

 

Estableció que esa acción tiene un significado ético “completamente distinto” a la eutanasia, que permanece siempre como un acto ilícito en cuanto se propone de interrumpir la vida, procurando la muerte.

 

Jorge Mario Bergoglio destacó que la medicina ha desarrollado una cada vez mayor capacidad terapéutica que ha permitido vencer muchas enfermedades, mejorar la salud y alargar el tiempo de la vida. Por eso su rol sigue siendo muy positivo.

 

Constató que actualmente es posible extender la vida en condiciones que en el pasado no se podían ni siquiera imaginar.

 

“Las intervenciones en el cuerpo humano se vuelven cada vez más eficaces, pero no siempre son resolutivas: pueden sostener funciones biológicas que se vuelven insuficientes o incluso sustituirlas, pero esto no equivale a promover la salud”, indicó.

 

“Es necesario un suplemento de sabiduría, porque hoy es más insidiosa la tentación de insistir con tratamientos que producen potentes efectos sobre el cuerpo, pero no llevan al bien integral de la persona”, apuntó.

 

fahl