El atentado que dejó tres personas muertas y 11 heridos en un centro comercial en el norte de Bogotá, generó un rechazo generalizado de la sociedad colombiana, que empezó a temer el regreso a la época más sangrienta de la guerra.

 

Las imágenes que dejó el atentado en el exclusivo centro comercial Andino, con mujeres heridas y pidiendo auxilió trajo a la memoria a los colombianos la época de los coche-bombas y atentados contra la población civil tanto de los carteles de la droga como de las guerrillas de las FARC.

 

El atentado ocurrió a tres días de que las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dejen para siempre las armas para dar el salto a un movimiento político, después de un acuerdo de paz que firmaron en noviembre del 2016 en Bogotá.

 

La reacción en contra de este atentado, cuyos autores aún no están identificados por las autoridades, fue rechazado de forma inmediata por todos los sectores políticos y sociales que alzaron su voz para protestar y decir no al regreso de la barbarie.

 

El presidente colombiano Juan Manuel Santos visitó el centro comercial y pidió a los colombianos calma y esperar las investigaciones que identifique a los responsables del atentado, para que sean castigados con todo el peso de la Ley.

 

“Les puedo asegurar que los responsables caerán, caerán porque este tipo de eventos, este tipo de hechos, este tipo de ataques cobardes, no los vamos a permitir”, dijo.

 

Insistió que no va “descansar hasta capturar a los responsables. Que tengan la plena seguridad los colombianos que a los responsables los vamos a capturar y los vamos a llevar ante la justicia”.

 

“Con los responsables no habrá ni tregua ni cuartel (…) la Policía tiene instrucciones precisas sobre cómo proceder en este momento para que, repito, los responsables queden a buen recaudo”, añadió.

 

Santos hizo un llamado a la ciudadanía a estar unida ante las actuales circunstancias y los exhortó a atender únicamente los pronunciamientos de las autoridades para no ser presa de especulaciones.

 

“Los que quieren aguar la fiesta de la paz no van a tener éxito. Los vamos a perseguir”, reiteró Santos, quien viajará este domingo en visita oficial a Portugal y Francia, en donde dará a conocer al mundo entero el próximo 20 de junio la desaparición de las FARC, como organización alzada en armas.

 

Al llamado de la unidad nacional se sumó el ex negociador del gobierno de Santos con las FARC, Humberto de la Calle, quien dijo: “Convoco a los colombianos, sin distinciones políticas, a unirse en rechazo a la violencia”.

 

“A quienes pretenden desestabilizar la paz no les importan los inocentes”, agregó el senador oficialista, Roy Barreras, quien es uno de los más aguerridos defensores del proceso de paz en el Congreso de Colombia.

 

Todos los partidos políticos condenaron el atentado, al tiempo que el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que es el grupo rebelde que está activo y en negociaciones con el gobierno de Santos, negó a través de sus redes sociales, que haya ejecutado este atentado contra civiles.

 

El gran reto que tienen los investigadores es establecer con certeza a los responsables de este atentado que se comete a escasos días de la dejación de las armas de las FARC.

 

Los interrogantes a resolver en la Investigación: ¿milicianos sin control del ELN?, ¿una disidencia de las FARC?, fueron los narcotraficantes que se agrupan en el “Clan del Golfo”, que busca un reconocimiento político?, grupos paramilitares de extrema derecha que se oponen a la paz con la insurgencia?.

 

Lo real es que el pánico sacudió a las familias colombianas en plena celebración del Día del Padre, con justa razón porque las imágenes de las víctimas en el Centro Comercial Andino, rememoran la barbarie del pasado.

 

aarl