Desde las aulas, Laura Fernández, Aránzazu García, Ariadna Rosas y Cinthia Chávez idearon un proyecto para mejorar la seguridad en la unidad habitacional Torres Zaragoza (que se construye actualmente en la colonia Aviación Civil, de la delegación Venustiano Carranza).

 

 

 

Esta idea les valió el primer lugar en el concurso Regeneración de un espacio público, organizado por el Tecnológico de Monterrey y la Fundación Quiero Casa.

 

 
24 HORAS platicó con tres de las alumnas (Aránzazu García no pudo estar por compromisos escolares), quienes expresaron su sentir sobre el proyecto y de la arquitectura.

 

 
Aunque durante la premiación hubo profesores que afirmaron que las alumnas debieron involucrarse más, Ariadna Rosas comentó que ella y sus compañeras lo tomaron muy en serio y con el compromiso que requería.

 

 

Cinthia Chávez
Estudiante de Arquitectura, 23 años

 
Arquitecta de segunda generación, Cinthia Chávez busca con su trabajo influir en el diseño de la vivienda social de la Ciudad de México para conseguir pequeños cambios en la vida de las personas.

 

 
La alumna de décimo semestre de Arquitectura platicó que al entrar al concurso buscaba dar una solución a los problemas de la seguridad de la colonia Aviación Civil para la obra Torres Zaragoza, y la encontraron abriendo la unidad habitacional.

 
“No se tiene porque cerrar un predio tan grande, lo tienes que habitar para que sea seguro”, explicó la alumna.
Aseguró que más áreas comunes, transporte público y rehabilitación de centros escolares suena fácil, pero requiere mucho más que buenos deseos, requiere recursos, y es ahí donde los proyectos escolares se quedan en eso: proyectos.

 

 
En el caso de su propuesta para Torres Zaragoza, afirmó lo más seguro es que no se aplique en el desarrollo habitacional, pero sí en el futuro cercano en otras unidades habitacionales o escuelas.

 

 
“Les gusto (a Quiero Casa), pero no se puede realizar al 100% por sus empresas en estos momentos; pero iban a tomar ideas, en cuestión del proyecto urbano de las escuelas iban a tomar varias ideas”, dijo.

 
Esta experiencia le deja grandes aprendizajes a Chávez, de compaginar la escuela con el “mundo real” y de tener conciencia de que una decisión en el diseño de unidades habitacionales afecta a cientos de familias en las próximas décadas.

 

 

Laura Fernández
Estudiante de Arquitectura, 23 años

 
La arquitectura es mucho más que construir casas o rascacielos, es dar soluciones a las personas para su vida diaria; esa es la idea que tiene Laura Fernández sobre su profesión, la cual pudo experimentar por medio del concurso que organizo el Tec de Monterrey con la Fundación Quiero Casa.

 
“El arquitecto puede ser un líder en su comunidad, tenemos el ejemplo del arquitecto (Óscar) Hagerman, quien iba a las comunidades a construir casas, a dirigir a la gente para que fueran ellas mismas las que trabajaran en ellas y las sintieran suyas. Él era un líder en las comunidades”, platicó.

 

 
De su participación en el concurso, Laura consideró que fue de gran valor para acercar a la gente a la construcción de sus propios espacios, en este caso de Torres Zaragoza, para que sepan que la arquitectura es un proceso social, no sólo de construir.

 

 
“Parte del problema es que la arquitectura es un tanto elitista, la gente lo ve como un gasto innecesario. Falta mucho por hacer a la parte de clases medias y bajas, porque al final del día es un servicio que no quieren pagar”, dijo.
Aunque en el concurso se enfocaron más en la seguridad, no sólo es eso: transporte, escuelas, zonas comerciales, todos ellos lugares donde hay convivencia humana, y es el arquitecto el que debe de  pensar cómo hacerlos mejor.

 

 

Ariadna Rosas
Estudiante de Arquitectura, 23 años

 
Luego de cinco años de carrera, Aranda Rosas ha aprendido dos cosas de la arquitectura: que tiene el poder de cambiar la vida de las personas y que es un negocio. Son dos aspectos que no tienen que estar peleados.

 
En el caso del proyecto Torres Zaragoza, sus ideas fueron bien recibidas como una bocanada de aire fresco en un sector, en ocasiones, amarrado por la burocracia, los estados de cuenta e incluso por la corrupción.

 

 
“Esas ideas que no están viciadas por corrupción o cuestiones normativas, esas ideas les va a caer muy bien a la gente de Quiero Casa”, platicó la alumna del Tecnológico de Monterrey.

 
Para Ariadna, uno de los problemas a la hora de la planeación urbana es que se deja de lado la vida cotidiana. Recordó que es mucho más fácil que en colonias populares sean los mismos poblares quienes encuentren soluciones improvisadas a sus problemas urbanos o de vivienda, porque los arquitectos no se las dan.

 
“La planeación urbana debería ir más acorde a necesidades de tipo barrial. En México no hay comparación en planeación urbana, cada zona responde a necesidades muy distintas, y desde mi punto de vista, nadie le ha dado al clavo”.

 

 
Señala que su propuesta de abrir la unidad Torres Zaragoza es para que sea la misma gente la que se apropie de su espacio para prevenir la inseguridad.

 

 
“Nos toca a nosotras renovar la idea del arquitecto, para que la gente de clase media o baja no nos vea como un gasto, sino como una opción para solucionar sus problemas de planeación urbana”, finalizó.