El ex dirigente nacional del PRI, César Camacho Quiroz, admitió ayer que el partido “enfrenta un momento difícil”, y precisó que él no puede regresar a la presidencia del partido porque estatutariamente está impedido.

 

“La dirigencia del PRI es un capítulo cerrado. La reelección que se podía hace mucho tiempo está acotada”, dijo el priista, que dirigió por casi tres años el partido.

 

Camacho Quiroz evaluó que el próximo dirigente nacional deberá ser “alguien bien reconocido por la base militante” y, para ello, dijo, “hay gente suficiente en todos los sentidos para echar mano de ellas”.

 

“Hay un doble reto de cortísimo plazo. El primero, amacizar la militancia, solidificar los sectores, las organizaciones y la organización territorial e ir por los ciudadanos sin militancia, que son los que dan el triunfo a los partidos”, concluyó el antecesor de Manlio Fabio Beltrones en la dirigencia nacional del tricolor.

 

Llaman a reflexión

 

Priistas admitieron que el tricolor atraviesa por un “momento difícil” y que es necesario iniciar una reflexión profunda sobre la relación que debe tener el partido con el gobierno, ya que uno de los errores –diagnosticaron- es excluir a la militancia para priorizar a un grupo: “el mexiquense”.

 

Al interior del PRI se ha gestado un movimiento de militantes que observan una exclusión de cuadros y llaman a ir más allá de una reunión del Consejo Político Nacional y dar paso a un replanteamiento del partido.

 

En este grupo están figuras como los ex diputados federales César Augusto Santiago, José Alberto Aguilar Iñárritu, y Carlos Flores Rico.

 

En  una entrevista con 24 HORAS, Aguilar Iñárritu refirió que la exclusión a la militancia llega a tal nivel que cuando arriban a la sede nacional, parece que entran “a un corporativo cooptado” por un solo grupo.