El fracaso del país se debe, en gran medida, a un sistema educativo obsoleto, impregnado de la Iglesia Católica, que lo único que ha hecho es rezagarnos a nivel mundial, opina Francisco Martín Moreno, autor de 27 libros y de más de dos mil columnas.

 

En una entrevista con 24 HORAS, el escritor afirma que al país le urge una gran revolución, pero no de armas, sino cultural, social, ética y educativa.

 

Háblanos de tu trabajo como escritor de novela histórica “con tintes de ficción”…

 

El día que yo le pierda el respeto a la historia, ese día los lectores me lo van a perder a mí. Se trata de un trabajo serio en la medida en que se respeta la historia, la vida y obra de los personajes.

 

Mi principal activo es que la gente me cree y no puedo decepcionarla. ¿Cómo trabaja un escritor de novela histórica? Por ejemplo, se casa Porfirio Díaz con Carmelita Romero Rubio, él tiene 52 años, ella tiene 16, entonces que pasó en esa habitación, solo lo sabemos tres personas: Porfirio Díaz, Carmelita y yo. ¿En qué altera eso el curso de la historia? En nada. Esa parte de la ficción lo que hace es darle un sabor exquisito, fino, que no altera para nada la historia.

 

Tengo que respetar la historia y por eso en cada uno de mis libros viene una bibliografía enorme, una investigación, porque me paso la vida en bibliotecas y hemerotecas. De cada uno de mis libros he vendido medio millón de ejemplares y hay libros que han vendido dos millones.

 

 

PAG-10-2_LESLIE-PEREZ_Francisco-Martin-Moreno

 

 

Un escritor, ¿hasta qué punto puede considerarse historiador?

 

Yo no soy historiador, porque no tengo el título de historiador y no me puedo ostentar como lo que no soy. Lo que sí soy es un investigador fogoso, apasionado, fanático, arrebatado de la historia. Me encanta la historia y me encanta imaginar escenas. Para ser escritor de novela histórica lo que se requiere es estudiar, tener el contexto y una vez que conoces todo esto surgen todas las fantasías que te puedas imaginar.

 

Volviendo a mi ejemplo, el historiador se estrella en la habitación nupcial de Porfirio Díaz con Carmelita, él no puede entrar porque es un historiador y tiene que apoyarse en hechos concretos y demostrables, pero un novelista como yo se puede meter por debajo de la puerta, por una ventana, una chimenea…

 

¿Cuánto tiempo se requiere para documentarse?

 

Es que nunca arrancas de cero. Por ejemplo cuando escribí México acribillado, que es sobre el asesinato del presidente Álvaro Obregón, yo tenía  mucho investigado desde que escribí México Negro. Tienes ya un acervo, archivos y mucha información.

 

Si yo en cada libro arrancara de cero sí me llevaría mucho tiempo, como ocurrió con México Negro, que me llevo cinco años  hacerlo. Pero quizá me lleve, tomando en cuenta todo lo que ya tengo, año y medio o dos años por cada libro. Muchos de los libros los hice en nueve meses porque ya tenía toda la información y nada más era cuestión de organizar todos los archivos que ya tenía.

 

¿Crees que México está condenado a repetir su historia?

 

 

Si tu lees el libro de texto gratuito vigente en este momento, el que pretende educar a los niños que están en primaria, con el que publicó el presidente López Mateos en 1960, te vas a dar cuenta de la miseria de libro actual, que parece que lo escribieron en los sótanos de la catedral de México. Es un libro perversamente pro clerical, un libro que no despierta el orgullo entre todos los mexicanos, es un libro con muchas mentiras, muchos ocultamientos y verdades a medias. Y los niños finalmente no entienden nada de lo que pasó. Los niños por eso confunden la Revolución con la Independencia, no entienden nada, no saben nada. Hombres ilustres en la historia del país ni siquiera son mencionados en los libros de texto.

 

A la generación de los liberales mexicanos del siglo XIX les dedican tres párrafos, es claro que quienes escribieron este libro son los reaccionarios que no están creando ciudadanos, están creando seres confundidos que finalmente ignoran la historia y la historia se vuelve a repetir. Me preocupa que no se conozca la historia, porque no se entenderá el presente de este país.

 

Otro elemento preocupante es el poder clerical que prevalece en México. Ahí está una parte del atraso, por eso es que yo siempre he sostenido que el peor enemigo que ha tenido México en su historia es el clero católico, porque no sólo nos ha convertido en un país cínico a través de la confesión, sino que nos atrasó, nos perdió, nos extravió, porque en lugar de educar se dedicaron a enriquecerse hasta llenarse. El clero tiene un poder económico, político y espiritual brutal.

 

 

 

 

¿A quiénes les conviene la manipulación de la información histórica?

 

Conviene a los políticos, le conviene al clero, le conviene a las grandes cadenas televisoras. Porque la gente es muy ignorante, es muy manipulable. México es un país de reprobados, reprobamos en ética, reprobamos en política, en educación, en ciencia y tecnología, reprobamos en todo. ¿Por qué crees que hay 60 millones de mexicanos sepultados en la pobreza? Porque no saben, hacen nada, porque fracasó el sistema educativo.

 

Tu dime qué maestros tienes y te diré que país tienes.  Ahí están los defensores de la ignorancia de la Coordinadora (CNTE),  que lo que quieren es que no se les evalúe porque quieren seguir cobrando sin trabajar.

 

Es importante una revolución educativa, una revolución espiritual a fondo.

 

Después de una reforma educativa, ¿crees que el sistema sigue condenado al fracaso?

 

El secretario (Aurelio) Nuño ofreció ya una reforma académica, porque lo que han hecho hasta ahora es una reforma laboral y de lo que se trata es de incorporar a las escuelas lo máximo posible a los maestros… y capacitarlos.

 

Me encantaría que en una reforma educativa hubiera clases de ética; tendría que haber técnicas muy avanzadas de aprendizaje. La revolución consiste en hacer un estudiantado activo y no pasivo. Necesitamos una revolución cultural, social, ética y educativa.