Rosa Eugenia Linares Morán, la reportera fotógrafa empírica que vive en Cuautla, Morelos, y que sale a trabajar cargando en su espalda a su hijo con parálisis cerebral y epilepsia, ha recibido ayuda de diversas fuentes desde que se dio a conocer su historia.

 

Rosy es mamá soltera, su pareja la dejó cuando supo que estaba embarazada, vive en una casa prestada en obra negra, con letrina, y no tiene trabajo ni prestaciones, excepto seguro popular.

 

La semana pasada fue visitada por  un representante de Rosario Robles, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

 

“Le hicieron llegar la nota de 24 HORAS a Rosario Robles y ella le encomendó a Antonio Santos que me contactara para revisar en qué programa me pueden incluir para obtener una casa, pero estamos viendo.

 

“También tuve una plática con Martín Sánchez, de Comunicación Social, para ser la corresponsal del Gobierno estatal, que encabeza Graco Ramírez, en la zona oriente de Morelos, me ofrecieron un proceso de regularización para tener un empleo, pero no hay nada seguro porque no voy a estar nómina y tampoco tendría prestaciones de ley ni ISSSTE”, informó Linares Morán, en entrevista telefónica.

 

El próximo viernes Rosy tiene cita en el Senado porque le llamaron, presuntamente, de parte de la senadora Martha Elena García Gómez, presidenta de la Comisión de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, para evaluar el caso de su hijo.

 

Además, desde Estados Unidos, le regalaron una nueva cámara y una cangurera para cargar a Jesús Daniel, luego de que su historia se transmitiera a través de Univisión.

 

Un grupo de reporteros de la Ciudad de México se organizó para ayudarla y le depositan cada quincena, de su sueldo, la cantidad que pueden.

 

Rosy estudió hasta la secundaria, no tiene familiares que le ayuden, en ninguna guardería de Morelos aceptan cuidar a su hijo porque no tienen capacitación para atender casos de epilepsia.

 

La etiqueta #HoyPorRosy se volvió tendencia en Twitter cuando varios periodistas de la Ciudad de México exigieron justicia porque, en la administración anterior en Cuautla, Guadalupe González Mosqueda, titular del DIF, la obligó a firmar su renuncia por las constantes faltas para llevar a su hijo a terapia física, porque cuando era hospitalizado por las crisis de epilepsia ella tenía que estar con él y porque en su oficina la presencia del niño molestaba a los demás empleados de Gobierno municipal.

 

A Rosy, la administración del PRD en Cuautla le descontaba de su sueldo los días que iba a terapia o al hospital por su hijo, Jesús Daniel, de tres años siete meses de edad.

 

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) advirtió que podría ser un caso de discriminación y solicitó a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos su intervención, pero al cierre de esta edición ningún visitador de este organismo la ha buscado a pesar de que tienen toda su información personal porque fue consejera estatal en la administración 2007-2010.