WASHINGTON. Los restos mortales del legendario cantante Prince, que murió este jueves a los 57 años en su residencia de Chanhassen (Mineápolis, EU), fueron hoy incinerados en una ceremonia privada, informó su publicista Yvette Noel-Schure.

 

Un pequeño grupo de sus “más queridos” familiares, amigos y músicos participaron en una “ceremonia privada y hermosa” para darle el último adiós al artista estadounidense, precisó la publicista en un comunicado.

 

Noel-Schure agregó que el acto del “depósito final” de las cenizas será también un evento que tendrá lugar en la más estricta intimidad, al que seguirá en fechas próximas una “celebración musical de su vida”.

 

“Pedimos vuestras bendiciones y oraciones de alivio para su familia y amigos íntimos en este momento”, añadió la misma fuente.

 

La noticia de la incineración se divulgó un día después de que se practicara la autopsia al cuerpo de Prince en el centro “Midwest Medical Examiners Office” de Ramsey (Minesota).

 

Esa institución advirtió de que determinar la causa de la muerte del artista, figura indiscutible del pop y renovador de la música negra, llevará “varios días” y las pruebas de toxicología pueden alargarse “durante semanas”.

 

En una rueda de prensa celebrada este viernes en Chaska (Minesota), las autoridades responsables de la investigación dijeron que no ven “razones para creer, en este momento, que se trató de un suicidio”.

 

Según reveló también el viernes el portal TMZ, especializado en noticias de famosos y el primer medio en informar sobre su fallecimiento, Prince fue hospitalizado por una sobredosis de Percocet (un fármaco compuesto por acetaminofeno y oxicodona) seis días antes de su muerte.

 

Esa supuesta sobredosis llevó al músico a ser ingresado en un hospital del estado de Illinois el pasado día 15, cuando el avión privado del artista tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en la localidad de Moline.

 

Esa situación se produjo horas después de que Prince diera un concierto en Atlanta y, entonces, fuentes de su entorno indicaron que sufría un episodio de gripe, por lo que también tuvo que cancelar dos conciertos de su gira “Piano and a Microphone”.

 

Según TMZ, los médicos le administraron una “inyección salvadora”, suministrada habitualmente para contrarrestar los efectos de los opiáceos.

 

De acuerdo con el portal, los médicos aconsejaron permanecer en el hospital durante 24 horas a Prince, pero los representantes del artista pidieron una habitación privada para él y, como no había ninguna disponible en ese momento, decidieron marcharse.

 

Así, el cantante salió del hospital tres horas después de su llegada y volvió a su residencia de la localidad de Chanhassen.

 

Según TMZ, Prince usaba analgésicos para tratar unos problemas en las caderas.

 

Sus legiones de seguidores siguen consternados por la repentina muerte de Prince y los homenajes se suceden sin parar ante su residencia en Paisley Park, el complejo donde vivía, tenía su propio estudio de grabación y albergaba imponentes fiestas y conciertos.

 

Considerado uno de los músicos más innovadores de su era, Prince contaba con éxitos mundiales como “Little Red Corvette”, “Let’s Go Crazy” y “When Doves Cry”.

 

El artista irrumpió en la escena musical a finales de la década de 1970 y alcanzó el éxito en la década posterior gracias a álbumes eternos como “Purple Rain” y “Sign o’ the Times”.