Las llamadas telefónicas del ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, con sus colaboradores y con líderes mundiales eran espiadas por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, reveló hoy WikiLeaks.

 

La organización creada por Julian Assange, el semanario L’Espresso y el diario La Repubblica publicaron archivos sobre el espionaje al que estuvo sometido Berlusconi por parte del Servicio de Recolección Especial (SCS), una unidad especial de la NSA que opera bajo cobertura diplomática.

 

Según la nueva información, el ex primer ministro fue “monitoreado” en particular en la última fase de su último mandato, concluido abruptamente en noviembre de 2011, cuando renunció bajo presiones de los mercados internacionales, de Europa, de Washington y del entonces presidente italiano, Giorgio Napolitano.

 

Berlusconi, debilitado por escándalos sexuales, era considerado inadecuado para enfrentar la crisis económica, que en esos momentos tenía su epicentro en Italia.

 

WikiLeaks publicó el reporte de la NSA de una reunión del 22 de octubre de 2011 entre Berlusconi, el entonces presidente francés Nicolás Sarkozy y la canciller federal alemana Angela Merkel.

 

En ese encuentro, Sarkozy advirtió a Berlusconi que las instituciones financieras italianas estaban a un paso de “saltar por los aires”, como el tapón de una botella de champán, que las palabras “ya no bastaban” y que debía “tomar decisiones”.

 

También fue interceptada una conversación telefónica en la que Berlusconi prometió al presidente israelí Benjamín Netanyahu ponerse a su disposición para mediar con Washington.

 

Según los nuevos documentos, fueron además espiadas las conversaciones telefónicas del asesor personal de Berlusconi, Valentino Valentini, del viceconsejero diplomático, Marco Carnelos, del consejero de seguridad nacional, Bruno Archi, y del representante de Italia ante la OTAN, Stefano Stefanini.

 

Tras conocesre la noticia sobre el espionaje contra Berlusconi, los presidentes de su partido, Forza Italia, en el Senado y en la Cámara de diputados, Paolo Romani y Renato Brunetta, respectivamente, urgieron a que el primer ministro, Matteo Renzi, compareciera ante el Parlamento para explicar el caso.

 

“Me parece un hecho gravísimo que la NSA se haya tomado la libertad de realizar interceptaciones al máximo nivel en territorio italiano sin haber mínimamente informado al gobierno italiano, que siempre ha negado esas versiones”, declaró Romani.