NUEVA YORK.  La isla de Manhattan se ha convertido en un club de propietarios millonarios a juzgar por el récord alcanzado en el precio de sus apartamentos, que se situó en una media de 1.15 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2015.

 

En un distrito donde los arriendos de los estudios no bajan de los mil 600 dólares y fácilmente se pagan tres mil 500 por un apartamento de una habitación, la compra no puede resultar barata, aunque el récord conseguido en el año que acabamos de despedir ha sorprendido hasta a las inmobiliarias.

 

“Ha sido un año extraordinario para las ventas”, declaró al diario The New York Times la jefa ejecutiva del grupo inmobiliario Corcoran, Pamela Liebman, que reconoció que el 2015 también ha traído “bastante frustración para los que querían comprar un piso a un precio razonable”.

 

En el mes de julio, el alcalde demócrata Bill de Blasio inauguró un edificio de micropisos de protección oficial con una cama que se esconde en la pared y con un precio de arriendo de dos mil 300 dólares en la calle 27 este de Manhattan. Unas 66 mil personas solicitaron una de las 55 viviendas.

 

Los inmuebles de menor precio, los que bajan de 500 mil dólares en compra, representaron solamente el 14 % del total de las ventas en Manhattan, según un estudio de la firma Douglas Elliman Real Estate publicado esta semana.

 

Son los pisos que la propias inmobiliarias categorizan como de “ultralujo” los que disparan la media y representan el mercado ascendente y con mayor proyección.

 

El mayor precio conocido de 2015 se pagó por un dúplex en el 157 de la calle 57 con vistas a Central Park, que le costó 100.4 millones de dólares a un comprador desconocido.

 

Otra operación que dio mucho que hablar este 2015 fue la del apartamento en el que vivió durante más de cincuenta años y hasta su muerte la legendaria actriz de Hollywood Lauren Bacall y que se vendió el pasado noviembre por 21 millones de dólares.

 

El apartamento, de tres habitaciones y 370 metros cuadrados, se encuentra en el mítico edificio Dakota, en la entrada oeste del Central Park, en la esquina con la calle setenta y dos.

 

En el exclusivo edificio, a menudo cercado por turistas por ser el lugar donde murió asesinado el Beatle John Lennon, han vivido, entre otros, Judy Garland, Yoko Ono, Leonard Bernstein o Rudolf Nureyev, y la propia Madonna fue rechazada en su solicitud por el comité de propietarios.

 

Y es que en algunos exclusivos bloques de Manhattan además de dinero hay que aportar buenas referencias.

 

También puso a la venta este año su exclusivo apartamento en el hotel Plaza de Nueva York, reconvertido en los últimos años en viviendas de lujo, el diseñador estadounidense Tommy Hilfiger, que pedía por su exclusiva residencia 80 millones de dólares.

 

Las áreas más caras para la compra de inmuebles se sitúan en el sur de Manhattan. El Soho es el barrio más inaccesible, con una media de 2.7 millones de dólares, con nuevos “condos” construidos que superan los 20 millones de dólares.

 

Le siguen, por este orden, Tribeca, Flatiron district y Midtown Manhattan.

 

El estudio de la firma Douglas Elliman Real Estate que indicó esta semana que la media por un apartamento en Manhattan ya había superado la barrera del millón de dólares de media, señala que el sector inmobiliario espera que el año 2016 siga siendo “fuerte” para las ventas y crezca “de forma sostenible”.