Desde el inicio, las películas de Gaspar Noé introducen al espectador en la rudeza de la realidad y es apenas el preámbulo de lo que nos encontraremos adelante: un túnel donde las más bajas pasiones y miedos del inconsciente humano se harán presentes y cuando parezca que la luz al final disipará los miedos, descubriremos que sólo es una forma de hundirnos más en mundos inhóspitos.

 

La provocación está presente en todas las películas de Noé. El director nacido en Argentina, se ha convertido en un referente del cine contemporáneo. Su cine no es accesible para todo el público y ése es el principal objetivo del director.

 

Carne (1991)

 

En menos de 40 minutos Gaspar Noé nos hace estremecer. La advertencia antes de iniciar la película, que nunca está de más, nos mantiene a tope y pone de manifiesto que las escenas que se verán a continuación son incómodas y crudas.

 

Hablo de Carne (1991), mediometraje con el que Noé se abrió paso en Cannes, en el que obtuvo el Premio a Mejor Cortometraje.

 

Se trata de la historia de un carnicero de caballos que se queda a cargo de su hija autista. El filme exhibe a los personajes en una vida rutinaria que se hunde en la monotonía, y en el que las imágenes exaltan lo vulgar y crudo, volviendo incómoda la acción de cortar un simple trozo de carne.

 

Existe una cierta tensión sexual entre el padre y la hija, los acercamientos de cámara ponen de manifiesto la incomodidad que se sabe tendrá el espectador. Los personajes de Noé suelen dar la espalda al como un recurso narrativo: una muestra de indiferencia.

 

 

Un día, el carnicero sospecha que su hija fue violada por un albañil y decide tomar venganza (tomen nota que este tema se hará presente en las siguientes películas). El carnicero se va a prisión y la hija a un internado. Al salir, el carnicero busca rehacer su vida, pero los recuerdos lo atormentan hasta que la apatía y el hastío hacen que se aleje de la sociedad.

 

Solo contra todos (1998)

 

Pero el carnicero no cierra un ciclo con esta cinta, regresa unos años después con Solo contra todos, en la que se aborda el tema de la venganza. La aparición de este singular personaje en más de una película de Noé, apunta a un tipo de redención que no llegará, un círculo interminable por el que deambulan los seres marginales. La incompatibilidad social del hombre está latente desde el principio: asistimos a una vida fallida y llena de fracasos.

 

 

En Solo contra todos, se narra una historia de tropiezo constante, donde los personajes son otro factor más en la aplastante rutina. Se juega con el morbo del espectador mediante escenas de fuerte violencia y discursos crudos que incomodan.

 

Irreversible (2002)

 

Le temps detruit tout – el tiempo lo destruye todo-, esa frase es la llave que abre la puerta de Irreversible, una nueva apuesta narrativa en el trabajo que Noé venía realizando hasta la llegada de dicha película.

 

Uno de los factores que hacen de Irreversible una película transgresora y a la vez genial, es que supone un reto para el espectador, ya que plantea un ejercicio de atención y complejidad en la narrativa de principio a fin.

 

A lo largo del filme, Gaspar Noé nos hace partícipes de la oscuridad y depravación sumergiéndonos a la atmósfera de un club homosexual llamado “Rectum”, donde reina el sexo y el sadomasoquismo.

 

Cuando Marcus (Vincent Cassel) descubre que su novia fue salvajemente violada y golpeada, acude al Rectum con su amigo Pierre (Albert Dupontel), en busca de venganza, ya que alguien les ha dicho que “La Tenia”, apodo del violador, es asiduo asistente del lugar.

 

En el segundo piso del local, Marcus y Pierre creen haber encontrado a La Tenia y le destrozan el cráneo con un extinguidor. Los personajes encarnan al ser humano en su estado animal, en busca de una revancha mal lograda.

 

 

La historia avanza en forma regresiva y vamos descubriendo a los personajes, acompañados de música psicodélica, compuesta por Thomas Bangalter de Daft Punk.

 

En Irreversible, una escena supera en fama a toda la película. Son 8 minutos agobiantes que no queremos presenciar; en ella, se encuentra Alex (Monica Belluci) en un túnel hacia su perdición. Alex es violada y sufre todo tipo de vejaciones, Noé inyecta su dosis de incomodidad y transgresión.

 

La pérdida de un ser amado destruye, ya que el amor es el origen de la vida, al tiempo no hay nadie que lo pare y como nos lo avisó Noé, destruye todo.

 

Enter the void (2009)

 

Los hermanos Oscar (Nathaniel Brown) y Linda (Paz de la Huerta) prometen jamás separarse, sin embargo, tras el accidente automovilístico que acaba con la vida de sus padres, las autoridades no tienen otra alternativa que alejarlos uno del otro.

 

Después de 20 años, los huérfanos se reencuentran, pero descubren que se han convertido en seres marginales: cerca de la promiscuidad sexual, las drogas y la muerte.

 

En Enter the void somos participes de un desenfrenado y eclipsaste movimiento de imágenes durante los créditos, la música hace juego con un trepidante cambio de tipografías, que anuncian lo que apenas comienza. Los movimientos de cámara rompen con la simetría y hacen ver a la arquitectura como un vórtice interminable.

Oscar vive en Tokio, vende drogas y se relaciona con sujetos peligrosos y mal vivientes. Por momentos parece que su vida mejora y lleva a Linda a vivir con él. Pero una vez más la narrativa convencional se ve alterada y Gaspar Noé ataca con flashbacks de la infancia y flashforwards del futuro que no permiten continuar con el intento de una vida apacible.

 

En una redada organizada por la policía, Oscar muere: la promesa que le hizo a su hermana parece peligrar, pero eso no es del todo una tragedia, al menos no para Oscar, ya que su espíritu circula entre el mundo de los vivos y los muertos.

 

Love (2015)

 

Love fue anunciada este año con bombo y platillo. Desde que se conocieron las primeras imágenes, un pene eyaculando o un trio de labios en plena acción, o el teaser que se lanzó, el público se mantuvo a la expectativa. Quizás sin tanta mercadotecnia detrás de la película como la que creó Nymphomaniac (2013), pero si con el mismo aliento de provocación, y más cuando se dio a conocer que la nueva película de Noé sería lanzada en 3D en la sección fuera de competencia de Cannes.

 

Sin embargo, Love dejó a un lado la sordidez y la provocación: las escenas de sexo real mostradas en Love, sólo pueden incomodar por su contenido al espectador con una moral férrea y en general al público, pues en más de una ocasión las escenas no parecen tener una cabida lógica dentro de la historia; aunque por otro lado, se podría argumentar que era una aproximación al sexo y el amor que raya en la pornografía y en ese sentido casi cualquier escena se puede tratar de justificar.

 

La película, que encadena una escena de sexo tras otra, cuenta la historia de un triángulo amoroso entre un estadounidense, una francesa inestable y una vecina menor de edad. Los saltos en el tiempo se vuelven a presentar: lo que comienza como la relación entre una joven pareja con un hijo, se descompone de momento con el regreso de los recuerdos.

 

La vida en apariencia apacible de la joven familia, inicia con el registro del color blanco en la fotografía, pero cada que la historia se sumerge en el círculo sexual interminable en la que se convierte ataca al espectador con tonalidades que inician con el rojo. Tal parece que los momentos de calma que abundan en las películas de Noé están acompañadas por tomas fijas, mientras que los momentos abruptos, ya sean de violencia o escenas sexuales, tienen una fotografía que juega con las penumbras y con la psicodelia-.

 

Love tiene registros de personalidad de Gaspar Noé añadidos a su personaje principal. Sin que se sepa hasta qué punto la película es autobiográfica, Noé construye a un joven cineasta obsesionado con 2001: Odisea del espacio – la película que hizo que el director se dedicara al cine en la vida real-, y que al mismo tiempo tiene una idea clara de qué deben de contener las películas: un cúmulo de violencia, drogas y sexo, dogma que traslada al día a día de su vida.

¿Qué tan cerca está el amor del sexo? Una cuestión en la que la humanidad ha estado envuelta desde hace mucho tiempo. Sin embargo, el amor de Love parece ser una búsqueda por satisfacer una carencia. El sentimiento se convierte aquí en una adicción más y el sexo se vuelve en un detonante de situaciones límite que los personajes no podrán controlar por sí mismos.

 

El cine de Gaspar Noé no es un cine fácil ni digerible, busca plantear interrogantes y no resolverlas. Nos presenta las cosas como son -de ahí que incomode a mucha gente, incluso críticos-, por momentos nos da una esperanza, pero sabemos que no es suficiente.