Aclamaciones y consensos que nos harían pensar que Zinedine Zidane está por regresar al primer equipo madridista para jugar y no para dirigir. Mientras que se agudiza la crisis de resultados de Rafa Benítez al frente del club, se reiteran las sensaciones de que su relación con el plantel no es buena y se especula con cambios, Zizou, actualmente entrenador del filial merengue, se eleva a máximo aspirante a asumir el puesto.

 

Sin embargo, vale la pena recordar que no todo gran futbolista, ni siquiera la mayoría, ha terminado por convertirse en un gran director técnico.

 

Para comprobarlo, basta con enlistar algunos de los más rutilantes nombres de la historia (entre los que está Zidane) y analizar lo que hicieron tras el retiro. Tomemos a Pelé, Diego Armando Maradona, Garrincha, Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff, Franz Beckenbauer, Ferenc Puskas, Michel Platini, Ronaldo, Obdulio Varela.

 

Sin duda los más destacados de ellos fueron Cruyff y Beckenbauer; el primero, afianzando en Ajax y Barcelona el modelo que su mentor Rinus Michels había instaurado, aunque tras las cuatro ligas consecutivas ganadas con los blaugranas, optó muy prematuramente por retirarse; el segundo, con un subcampeonato y un campeonato mundial, mas de forma parecida al holandés, desde entonces ya casi no se expuso a la presión del banquillo y el fracaso.

 

Al margen de ellos, Di Stéfano consiguió ganar ligas con Boca, Valencia y River (todo siempre iba a ser poco tras celebrar cinco Copas de Campeones con el Madrid), Puskas tuvo una exótica carrera por medio mundo (lo más alto fue llevar al Panathinaikos a la final de la Copa de Campeones), Platini dirigió a la selección francesa (cargó con el fracaso en la Eurocopa 1992) y Maradona incluso guio a la argentina (pensando que su figura bastaría).

 

Tomemos a algunos de los seleccionadores más exitosos de la actualidad (Joachim Löw, Vicente del Bosque, Gerardo Martino) para constatar que jugaron a mayor o menor nivel, pero no fueron estrellas de altos vuelos. Ahora hagamos lo mismo con los estrategas de los principales clubes: Pep Guardiola, el ahora despedido José Mourinho, Luis Enrique, Manuel Pellegrini, Louis van Gaal, Massimiliano Allegri, Laurent Blanc, el propio Rafael Benítez; de ellos, los más destacados como futbolistas fueron los dos españoles y el francés, aunque muy lejanos a la verdadera cima histórica.

 

En resumen, que ese hilo conductor de la máxima grandeza jugando a la máxima grandeza entrenando es poco habitual, que quienes mejor jugaron (entre quienes debemos de incluir a Zidane) pocas veces trascendieron en la banca.

 

Dicho lo anterior, podrá parecer contradictoria mi idea de que si Benítez ha de salir a media temporada, el mejor relevo sería precisamente Zizou. Porque es gente de casa, porque antes fue asistente de Carlo Ancelotti, porque conoce a los jugadores, porque es la apuesta menos arriesgada y más estable a mitad de torneo.

 

He tenido el privilegio de conocerlo bien y me parece un personaje especialmente inteligente y analítico, además de con alta capacidad para ejercer liderazgo con discreción. Habla de maravilla de él, que siendo quien fue, haya preferido capacitarse en tercera categoría antes de tomar un puesto de máxima relevancia.

 

Diego Simeone logró que en su Atlético pareciera que jugaban once Simeones; algo cercano podemos decir de Guardiola en donde ha trabajado y, no para bien, de Dunga en la selección brasileña. Si con Zinedine Zidane se espera algo parecido, podemos irnos olvidando.

 

Lo mejor que puede suceder a tamaños astros es que al comenzar a dirigir, se les conceda un borrón y cuenta nueva en relación a cuando derrocharon arte sobre el césped.

Alberto Lati

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