La Comisión Ejecutiva del COI aprobó este miércoles en Lausana, Suiza la relación definitiva de sedes de ciclismo para los Juegos de Tokio 2020, que trasladará las pruebas de pista al velódromo de Izu, a 120 kilómetros de la capital.

 

También en Izu se disputarán las pruebas de bicicleta de montaña. Ambas instalaciones, con el Monte Fuji como telón de fondo, ya existen pero deberán ser renovadas para los Juegos.

 

Las carreras en ruta tendrán la salida y la meta en el Jardín del Palacio Imperial de Tokio, mientras que el escenario del BMX será una instalación temporal construida en Ariake, en el centro de esa ciudad.

 

El proyecto con el que Tokio ganó la sede de los Juegos de 2020 contemplaba que todas las modalidades ciclistas se disputasen en la capital. En el caso de la pista, la montaña y el BMX, en instalaciones temporales en la zona de la bahía de Tokio.

 

Según el COI, los cambios aprobados permitirán a los organizadores ahorrar 100 millones de dólares, que sumados a las numerosas modificaciones aprobadas en los últimos meses harán el presupuesto total 1.800 millones de dólares menor de lo previsto.

 

La experiencia olímpica de los deportistas “estará garantizada”, según el COI, porque los ciclistas que compitan en Izu podrán residir en la Villa Olímpica de Tokio antes y después de sus pruebas y durante ellas dispondrán de una “villa satélite” junto a sus instalaciones.

 

La decisión tomada por la Comisión Ejecutiva sigue a una serie de “consultas” con la Unión Ciclista Internacional (UCI) y el comité organizador de Tokio.

 

La UCI se había mostrado en el pasado contraria al uso del velódromo de Izu, por su lejanía de Tokio, aunque en las últimas semanas el presidente Brian Cookson se había mostrado más abierto a esa opción.

 

Entre los deportes que ya han cambiado de sede en el proyecto de Tokio figuran el baloncesto, que se disputará en Saitama en lugar de en la bahía de Tokio, la hípica o el piragüismo en aguas bravas.