El Instituto de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) inició 57 procedimientos administrativos contra directores de escuelas que han hostigado a profesores y han ejercido represalias contra ellos por participar en las evaluaciones magisteriales.

 

La dirección del Instituto señaló que, de ser necesario, podría llegar a presentar denuncias penales en contra de quienes acosen a los profesores que se han registrado para participar en la evaluación.

 

Con 81 mil personas agremiadas a la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la implementación de la reforma educativa en Oaxaca y el retiro del control de la educación en el estado a la disidencia magisterial, es más que un problema simplemente administrativo, debido a que la base de trabajadores en el estado, es decir, directores, supervisores, administrativos y otros maestros, pertenece a la Coordinadora.

 

Hasta el momento, la dirección de Asuntos Jurídicos analizará 57 expedientes de igual número de trabajadores, quienes en los próximos 10 días deberán presentarse ante el Órgano Interno de Control del Instituto para comparecer por las denuncias de hostigamiento físico y psicológico en contra de profesores o directivos que han decidido evaluarse.

 

“Los maestros deben denunciar estas prácticas y evitar con ello que se continúen, ya que nadie debe condicionar su libre decisión de participar en los procesos evaluativos, ni recibir amenazas, chantajes o condicionamientos”, señaló el director de Servicios Jurídicos del IEEPO, Raúl Pérez Zorrilla.

 

Agresiones

 

Ante los llamados que ha hecho la gremial a los maestros para que no acudan a evaluarse, ha habido casos en los que sus integrantes pasan del exhorto a la agresión física; por ejemplo, en octubre, en la Secundaria Técnica Número 64, dos integrantes de la CNTE le impidieron al director que entrara al plantel, lo golpearon y lo retuvieron acusándolo de aplicar la reforma educativa en su escuela.

 

Lo que en realidad hacía el director era pasar el reporte al IEEPO de los profesores que se habían ausentado de clases para participar en las movilizaciones de la Coordinadora en contra de la reforma. En otros casos, los miembros de la disidencia insultan a sus compañeros o les impiden el paso a sus centros de trabajo.