El incremento en el peso corporal y los altos niveles de azúcar, resultado de consumir una dieta alta en grasas, pueden derivar en síntomas de ansiedad y depresión, así como en cambios mesurables en el cerebro, afirman investigadores.

 

El estudio en ratones, publicado en el British Journal of Pharmacology, investigó el vínculo entre dieta, diabetes y depresión al evaluar la influencia que tiene la diabetes tipo 2 en las emociones.

 

El equipo de investigación, dirigido por Bruno Guiard, investigador de la Universidad de París Sur, reportó que el incremento en el peso corporal, la hiperglucemia y la disminución en la tolerancia a la glucosa en respuesta a una dieta alta en grasas se correlaciona con síntomas tipo depresivos/ansiogénicos en ratones.

 

También se halló que los efectos benéficos de un antidepresivo se mitigan en ratones que llevan una dieta alta en grasas.

 

“Por el contrario, el retiro total de una dieta alta en grasas revirtió los problemas metabólicos y tuvo un impacto positivo en los síntomas, aunque persistieron algunas de las anormalidades conductuales”, dijo el equipo.

 

Los datos muestran “evidencias muy claras de que las patologías están finamente correlacionadas y asociadas con problemas de neurotransmisión serotoninérgica en el hipocampo”, explicó.

 

Guiard dijo que la evidencia de retirar una dieta alta en grasas y revertir el impacto metabólico de la diabetes también puede resultar en cambios positivos en la ansiedad y la depresión.

 

Esto refuerza la idea existente de que la normalización de los parámetros metabólicos pueden brindar una mayor oportunidad de remisión entre la gente con depresión, en particular pacientes deprimidos con diabetes tipo 2.