MADRID. El Tribunal Constitucional español suspendió hoy con carácter provisional e inmediato la resolución independentista aprobada el lunes pasado por el Parlamento autónomo catalán, por lo que su contenido carece de validez.

 

Formalmente el TC admitió a trámite hoy el recurso presentado horas antes por el Gobierno español contra la moción independentista catalana, aunque el efecto es su suspensión durante un plazo máximo de cinco meses, tiempo en el que los magistrados debatirán y decidirán acerca de la constitucionalidad o no de ese texto secesionista.

 

El Gobierno de Mariano Rajoy (PP, centroderecha) fue más allá y pidió al TC que advierta a una veintena de altos cargos de esa región que pueden ser suspendidos si no cumplen sus autos y sentencias.

 

Entre los cargos electos susceptibles de ser suspendidos están el presidente en funciones del Ejecutivo catalán, Artur Mas y la presidenta del Parlamento regional, Carme Forcadell, así como los miembros de Mesa de la Cámara y los del gobierno autonómico.

 

De este modo la Justicia zanja por el momento la iniciativa adoptada por el Parlamento catalán que pretende avanzar hacia una “república catalana”, con 72 votos favorables de los 135 escaños de la Cámara.

 

Salió adelante con los 62 votos de Junts pel Sí (Juntos por el sí) -grupo del presidente catalán en funciones Artur Mas- y los diez de la CUP (radicales de izquierda).

 

La moción incluye una mención expresa a que sus promotores no respetarán las decisiones que adopte en el futuro el TC, lo que se vincula con la reforma legal del funcionamiento del Tribunal Constitucional, aprobada el pasado mes, que establece “un régimen específico para los supuestos de incumplimiento” de sus resoluciones.

 

Así, el TC podrá imponer multas coercitivas, acordar la suspensión de las autoridades o empleados públicos responsables del incumplimiento, o encomendar al Gobierno de la Nación, aun en funciones, la ejecución sustitutoria.

 

Tras la reunión del Gobierno compareció ante la prensa el presidente, Mariano Rajoy, quien afirmó que “cuando se prescinde de la ley, se renuncia a la democracia” y recalcó que defenderá “con firmeza” el respeto a la soberanía popular y la unidad de la nación.

 

Rajoy reconoció que desearía una “rectificación” por parte de los líderes políticos catalanes que han protagonizado el proceso soberanista y que están “quebrando todo”.

 

Sobre un eventual diálogo para desbloquear la situación, el presidente del Gobierno español insistió en que está dispuesto a hablar “de lo que sea” con unas líneas rojas: la unidad de España, la igualdad de todos los españoles y el cumplimiento de la ley que obliga a todos, también a los dirigentes de la Generalitat (gobierno regional).

 

Tras la presentación de la propuesta soberanista, el pasado 27 de octubre, por parte de Junts pel sí y de la CUP, Rajoy se entrevistó con el líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez, así como con los dirigentes de los dos nuevos partidos nacionales emergentes, Ciudadanos y Podemos, para implicarlos en su estrategia contra los independentistas catalanes.

 

Sin embargo, Artur Mas lamentó ayer lo que considera falta de diálogo político con el presidente del Gobierno español.

 

Este contencioso político, que se mantiene desde hace más de un año, se ha recrudecido a pocas semanas de las elecciones generales, convocadas para el 20 de diciembre.

 

Además, Cataluña vive un momento de incertidumbre política después de las elecciones regionales del pasado 27 de septiembre, porque Mas no consiguió ayer apoyos para ser presidente catalán, ni siquiera de sus aliados en el proceso independentista, la CUP.

 

Hoy Artur Mas se reunió con varios diputados de ese grupo radical de izquierdas a quienes ofreció una fórmula por la cual él se mantendría como presidente de Cataluña, pero cedería poder y responsabilidades a tres vicepresidentes.

 

Mañana martes tendrá lugar la segunda votación a la candidatura de Artur Mas en el Parlamento catalán.