Cuando terminó el partido del primero de mayo de 2011 en CU con triunfo de América sobre Pumas por 2-0, la cara de Ángel Reyna era de orgullo. El artillero, entonces de las Águilas, hizo el segundo tanto que sirvió a los amarillos para meterse a la Liguilla y a Reyna para terminar campeón goleador del Clausura 2011 con 13 goles; sin duda que un futuro brillante le esperaba… y los 1.7 millones de dólares que hoy gana al año sin duda podrían confirmar lo que predijo aquel partido. Pero nada más lejano a la realidad.

 

Reyna se mete al bolsillo dicha millonada; es uno de los cuatro jugadores mejor pagados en México (el mejor en su equipo, Chivas, junto a Marco Fabián), sin jugar en el primer equipo rojiblanco, separado por el técnico José Manuel de la Torre, ex timonel tapatío, y Nestor de la Torre, ex directivo, quienes se fastidiaron de Reyna por su baja productividad, entrega y el evidente rompimiento del jugador con el resto del plantel.

 

Hoy Reyna debería jugar con la tercera división del rebaño, pero se niega y entrena por su cuenta. Diez millones de dólares tirados a la basura de un desastre anunciado. Así salió del América el “pleititos”, señalado por amenazar a alguien dentro de los amarillos con un arma. Así fue su paso por Monterrey, “indomable” para el paciente Vucetich y lo mismo sucedió en Veracruz, que gustoso lo vendió a Chivas, quien ahora tendrá que cargar con el problema, al menos hasta junio, cuando vence su contrato, porque nadie quiere al delantero, ni regalado.

 

Al menos así fue en el pasado Draft, cuando Chivas quiso negociarlo, pero ningún club estuvo interesado en un jugador que en diciembre cumplirá tres torneos como rojiblanco. Ahí sólo ha marcado un gol y jugado 20 minutos en el Apertura 2015: un fracaso en lo deportivo, pero sobre todo, para la economía de Jorge Vergara.