WASHINGTON.  El papa Francisco pidió hoy a los obispos de Estados Unidos que acojan “sin miedo” a los inmigrantes y les aseguró que estos enriquecerán tanto al país en general como a la Iglesia católica en concreto.

 

“De alguna manera hablo casi ‘in causa propria'”, dijo el pontífice, que se presentó a los obispos como un “pastor venido del sur” y reconoció que para ellos podrá no ser fácil “leer el alma” de los inmigrantes y serán sometidos “a la prueba de su diversidad”.

 

“La Iglesia estadunidense conoce como pocas las esperanzas de los corazones de los migrantes. Desde siempre ha aprendido su lengua, apoyado su causa, integrado sus aportaciones, defendido sus derechos, promovido su búsqueda de prosperidad, mantenido encendida la llama de su fe”, recordó.

 

“Ahora tienen esta larga ola de inmigración latina en muchas de sus diócesis (…) siento la necesidad de darles las gracias y de animarles”, dijo a los obispos reunidos en la Catedral de San Mateo Apóstol.

 

“En todo caso, sepan que también tienen recursos que compartir. Por tanto, acójanlos sin miedo. Ofrézcanles el calor del amor de Cristo y descifrarán el misterio de su corazón”, continuó.

 

Y les hizo un reconocimiento de su trabajo con los millones de personas que llegan a Estados Unidos: “Incluso ahora, ninguna institución estadunidense hace más por los inmigrantes que sus comunidades cristianas”.

 

El presidente de la Conferencia Episcopal Estadunidense, el arzobispo Joseph E. Kurtz, calificó a la Iglesia norteamericana, en sus palabras de bienvenida al papa, como “vibrante”, en un país “fundado por inmigrantes que buscan la libertad religiosa y la oportunidad económica”.

 

“Tenemos una responsabilidad especial para hacer que la promesa de una nación, bajo Dios, con libertad y justicia para todos siga siendo un sueño americano que todo el mundo pueda conseguir”, consideró.