En el reloj de sol que se construyó en donde, hace 30 años estaba el edificio Nuevo León del conjunto urbano Nonoalco, Tlatelolco, que se colapsó en el terremoto de 1985, Miguel Angel García Salinas recuerda con tristeza aquel fatídico 19 de septiembre, cuando tenía 14 años, pero la dimensión de la tragedia lo hizo participar de manera activa.

 

Desde ese entonces ayuda a las tareas de búsqueda de sobrevivientes y fallecidos a través de la Brigada Internacional de Rescate Topos 19-09, que se conformó días después del sismo que destruyó inmuebles y dejó miles de muertos, y a la cual ingresó a los 19 años de edad y ahora es vicepresidente de la organización.

 

“En ese entonces era muy pequeño, tenía 14 años, iba en la secundaria; después de ese fatídico día para la ciudad de México me aboco a aprender primeros auxilios, soy técnico en urgencias médicas desde los 18 años, uno de los primeros técnicos en México”, señala en entrevista con Notimex.

 

Esto, dice, después de haber participado y ayudado en los sismos de 1985.

 

Cuenta que ese día su familia se organizó para poder llevar alimento a las zonas donde había edificios colapsados; hacían tortas, cubetas con agua de limón, café y a él le tocaba llevar los alimentos a los lugares donde se estaba brindando ayuda.

 

De esta manera, “empiezo a colaborar con el sistema de atención a la población, ya que en ese entonces, como es bien sabido de toda la ciudadanía, se ve rebasada la capacidad de respuesta, de atención a la población para las autoridades”, comenta.

 

Es así como la Brigada Internacional de Rescate Topos 19-09 nace a raíz de estar apoyando en las actividades de rescate, recuperación de cuerpos y atención a víctimas.

 

Ese 19 de septiembre, Miguel Ángel se encontraba en su casa cuando empezó el movimiento telúrico, “no nos dábamos cuenta de la magnitud del sismo, pero si supimos que fue algo muy fuerte, debido a que me encontraba viendo la televisión.

 

“Cuando salimos a la calle es impactante recordar como tu ciudad se ve envuelta en una nube gris”, recuerda mirando a lo lejos y en el centro del terreno que albergó hace tres décadas el edificio de departamentos Nuevo León, formado por tres secciones de 15 pisos cada uno y que resultaron completamente destruidos por el terremoto.

 

“Algo que se asemejaba a oscuridad, porque se sentía en la gente, se sentía en el ambiente el daño que se había causado”, rememora Miguel Angel, quien como parte del grupo de los Topos ha participado en siete países donde ha habido desastres, así como en todos los que han ocurrido en México.

 

Organizada su familia, dice, “empiezo a acudir a la zona donde se encuentra la Secretaría de Comunicaciones –en eje Lázaro Cárdenas y Eje 4 Xola- donde se había derrumbado la parte superior del edificio; había atrapados y víctimas ahí”.

 

También, recuerda con la vista fija en un punto infinito, en las colonias de alrededor, como Algarín hasta la Roma, Condesa, había muchas casas destruidas.

 

Así es como empezamos a ayudar y empezamos a abarcar más espacios hasta que llegue a la zona de la Guerrero, Tlatelolco, del Hospital General que es donde me acercaba yo para llevar alimento para la gente que estaba trabajando en el rescate.

 

“Uno de mis tíos tenía su carro y poníamos un letrerito con una cruz roja para empezar a transportar víctimas en carros particulares, porque no había en que llevarlos a los hospitales, había muchos hospitales saturados; toda la gente acudía al hospital Juárez que también estaba con graves problemas, al colapsarse sus edificios…”

 

Miguel Angel ahora está entregado al grupo central Topos, que opera desde la ciudad de México, pero que también cuenta con varios grupos que se han conformado en varias entidades del país, como Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y en la ciudad de Guadalajara.

 

“Esto ha ido creciendo, tratamos de pasarle a esos nuevos grupos las experiencias y vivencias que hemos tenido a lo largo de estos 30 años en diferentes desastres”, señala orgulloso de pertenecer a la organización Topos que inició Juana Huitrón.