Dzhokhar Tsarnaev, de 21 años, condenado a pena de muerte por los atentados de Boston que cometió en abril de 2013 junto a su hermano Tamerlán,  lo que cierra la página a una breve pero sangrienta carrera terrorista que nadie sospechaba.

 

De origen chechén, los hermanos Tsarnaev llegaron hace una década a los Estados Unidos como refugiados políticos y, según quienes les conocían, eran dos jóvenes muy parecidos, aunque diferentes entre sí, a la generalidad de los estadounidenses de su misma edad.

 

El hermano mayor, Tamerlán, es descrito por sus allegados y conocidos como una persona más vehemente y abierta, pero Dzhokhar, por el contrario, era tenido como el tímido de los dos.

 

Esa diferencia de carácter fue la que intentó utilizar como argumento la defensa de Dzhokhar para evitar que fuera condenado a la pena de muerte, algo que finalmente fue rechazado por el jurado.

 

Boston Marathon Bombi_Sald

 

Según la estrategia de la defensa, el joven cometió junto a su hermano mayor los atentados con dos bombas caseras elaboradas con ollas de presión llenas de hierros y clavos, colocadas en la línea de meta de la maratón, influenciado por él, que se había radicalizado y convertido en un militante yihadista.

 

Tamerlán murió en la noche del 18 de abril, varios días después del atentado, tras una espectacular persecución en los suburbios de Boston, en la que también resultó muerto el agente Sean Collier, de la policía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

 

Dzhokhar, por su lado consiguió darse a la fuga y esconderse en el bote de recreo de un residente de la localidad de Watertown hasta que fue descubierto y detenido, lo que puso fin a 24 horas de toque de queda en Boston y alrededores.

 

Pero mientras que Tamerlan le gustaba el boxeo, era atlético, abierto y agradable, según John Curran, su antiguo entrenador de boxeo, Dzhokhar, que cuando cometió los atentados tenía 19 años, era taciturno y tímido, aunque también querido por sus profesores y compañeros de clase, ninguno de los cuales sospechaba que pudiera convertirse en terrorista.

 

 

En cambio, la acusación intentó borrar esa imagen de ingenuidad durante el juicio, presentando a Dzhokhar Tsarnaev como un radical, un lobo solitario, que junto con su hermano comenzó a nutrirse de ideas yihadistas en internet y que quería “traer el terrorismo a nuestras calles”, según dijo el fiscal Aloke Chakravarty.

 

La familia Tsarnaev había llegado a Estados Unidos procedente de Chechenia huyendo del conflicto de principios de la década de 1990 en su país, y vivió durante años en Kazajistán antes de trasladarse a este país como refugiados.

 

Dzhokhar estudió en el instituto Rindge & Latin School de Cambridge, que le concedió una beca en 2011 por 2.500 dólares.

 

El joven participaba en cursos de lucha y, según indicó a la televisión local Fox 25 una excompañera de clase con la que se graduó hace dos años, era una persona callada.

 

Pero, según defendió en declaraciones a las cadenas de televisión locales Peter Payack, uno de sus entrenadores de lucha en la escuela pública, “era un chico totalmente normal, como cualquier niño estadunidense”.

 

“Era inteligente, divertido, es difícil de creer”, agregó Payack en referencia al camino violento que tomó el joven.

 

Esa imagen de chico tímido cambió el 22 de abril, cuando el Departamento de Justicia publicó un vídeo en que aparecía haciendo un gesto obsceno con un dedo a una cámara de seguridad en su celda, unas imágenes que la acusación mostró al jurado para convencerlo de que no era la actitud de un joven arrepentido de su crimen.

 

 

Según documentos a los que tuvo acceso la cadena NBC, Dzhokhar se nacionalizó como ciudadano estadounidense el 11 de septiembre del pasado año, estaba registrado para votar y fue becado para estudiar en la ciudad de Cambridge.

 

En la red social VK.com, se comprueba que el cumpleaños de Dzhokhar es el 22 de julio y su familia es originaria de Makhachkala, en el Dagestán ruso, una ciudad a orillas del Mar Caspio.

 

En declaraciones a la prensa, su padre, Anzor Tsarnaev, que reside en Majachkalá, capital de la república norcaucasiana rusa de Daguestán, vecina de Chechenia, se mostró sorprendido al ver las fotos de sus hijos en los periódicos y dijo de ellos que “no harían daño a una mosca”.

 

En cambio, Ruslan Tsarni, uno de sus tíos, residente en Estados Unidos, se mostró “avergonzado” por el crimen cometido por sus sobrinos.

 

Ruslan dijo en una entrevista con otro canal local de televisión que Dzhokhar era un buen estudiante, que quería ser médico.

 

“Temo que su hermano mayor haya podido tener una mala influencia sobre él”, indicó.

 

 

El jurado no se ha creído lo suficiente ese argumento.