París vuelve a vestirse de largo con la Alta Costura. Agujas tan prestigiosas como Christian Dior, Chanel, Stéphane Rolland, Giorgio o Armani Privé construyen las nuevas tendencias para la primavera-verano 2015. Propuestas, ideadas para una élite, pero tan mágica que despierta la ilusión de todos.

En el Grand Palais, Chanel volvió a florecer en un decorado de naturaleza sintética, en el que se vio un profuso y rico catálogo de flores bordadas en relieve, que pesaron en los bajos de los abrigos y engalanaron los boleros.

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Foto: EFE

 

“Me gusta el lado íntimo de la costura”, confesó Lagerfeld para añadir que la posibilidad de desvelar su obra en un espacio reducido y con un aforo limitado permite a la prensa y a la clientela observar con mayor precisión el trabajo de los talleres.

15 manos para una falda

Precisamente, citó el caso de la cola de su vestido de novia que requirió una mano de obra de quince personas y un mes de dedicación para recubrirla de delicados adornos.

Los apuntes de naturaleza se expusieron en ostentosos lugares donde se elevaron exuberantes pétalos de tejido, como en los hombros o en la cintura, o se colaron por los más delicados detalles, como en unos puños abiertos por una cremallera que dejaron salir tules plisados de planta tropical.

Foto: EFE

 

Las siluetas también recordaron la naturaleza, con sus faldas de vuelo, sus volantes y sus muselinas, en una colección donde no faltó el “tweed” ni el contraste entre el negro y el blanco.

Lagerfeld combinó chaquetas largas con faldas cortas, así como partes de arriba cortas con faldas largas, que dejaron el vientre al descubierto como si fuera un “nuevo escote”.

Las gorros de punto con perlas y flores y las pamelas de tul negro sobre un sombrero de paja coronaron la Alta Costura de Chanel.

Dior y su ciencia ficción

El modisto belga Raf Simons cosió la primavera-verano de 2015 con las ideas que circulaban en los años cincuenta, sesenta y setenta sobre el futuro que, aunque no se parezca necesariamente a lo imaginado entonces, han terminado llegando.

La ciencia ficción y el sueño espacial que estimularon las expectativas de las sociedades occidentales en la segunda mitad del siglo XX generaron una estética que Christian Dior actualizó e ideo para crear la Alta Costura.

Foto: EFE

El decorado de la sala generó un ambiente de discoteca, de nave espacial y de alucinógenas imágenes en los jardines del Museo Rodin, donde se celebró el desfile al que acudió la actriz israelo-estadounidense Natalie Portman con su marido, el bailarín francés Benjamin Millepied, director de danza en la Opera de París.

La colección se cubrió con impermeables estampados y semitransparentes y pisó con protagonistas botas de látex, que colorearon la parte visible de la pierna con tonalidades en contraste con el resto del conjunto.

Raf Simons indagó con nuevas siluetas, desde ajustados monos de “jacquard” de lana que moldeaban el cuerpo, hasta faldas en trapecio que se unían en la parte alta del vientre a un “top” mediante una arandela que dejaba los costados al descubierto.

También entraron en una nueva fase las icónicas faldas con vuelo, y por debajo de la rodilla, con las que Christian Dior quiso renovar el estricto vestuario que había impuesto la Segunda Guerra Mundial.

Con las agujas y tijeras de Simons, estas piezas se estructuraron sobre un mar de ordenados y minúsculos pliegues que proporcionan un volumen vaporoso a las rayas horizontales que yacieron sobre un lienzo blanco.

El aspecto retrofuturista se plasmó en las psicodélicas y coloridas superficies de los monos y en la cola de caballo de las modelos, cuyo cabello quedaba separado de forma ficticia en dos partes, sólo unidas por una anilla.

Armani Privé

El modisto octogenario Giorgio Armani, uno de los creadores más veteranos que se mantienen en el circuito, llevó al Palacio de Tokio una colección en la que la falda-pantalón fue la estrella.

Ya fuera en gazar de seda o en organza, la falda-pantalón se encargó de revisitar el traje de chaqueta y proporcionarle una brisa oriental con partes de arriba largas, sin solapas y anudadas en el frente.

Foto: EFE

El modisto trabajó sus diseños con la intención de reproducir un ambiente vegetal. Así, los plisados simularon la corteza de los árboles, el bambú se imprimió sobre la seda o se dibujó como encaje y la paleta disfrutó de los verdes y de otros tonos pastel.

Los bordados demostraron la experiencia de Giorgio Armani Privé, que no encontró dificultades en recubrir sus modelos con cristales Swarovski, azabache o lentejuelas.

Stéphane Rolland y su musa Nieves Álvarez, que desfiló en esta ocasión con amplias prendas en línea A hasta consistentes corpiños metalizados.

En el costado, el diseñador construyó aperturas que como una cala o setas doradas surgieron del cuerpo, y abrió una ventana transparente en el frente de una falda.

 Con información de EFE