Primero de junio de 1997, era el estadio Jalisco y la Chivas regresaban a una final tras 10 años de ausencia desde que venció a Cruz Azul en la temporada 86-87.

 

Los Toros Neza dirigidos por Enrique Meza y comandados en el campo por Antonio Mohamed marcaron una época, la década de los noventas acogió al modestísimo equipo como suyo.

 

En este equipo convergían futbol espectacular, arriesgado y agresivo, la irreverencia se contagiaba a la tribunas: cabelleras decoloras, rubias y de diferentes colores; mascaras, mantas y todo lo que se les ocurrió para formar un vínculo nunca visto con su afición.

 

Esa afición de la periferia de la capital, de clase media que encontró en Toros Neza un motivo de raigambre e identidad en uno de los municipios más conflictivos del país.

 

Meza sacó oro de la piedras. Pablo Larios era el guardián de la portería, Federico Lussenhoff descubrió que era más que fuerza, Guillermo Vázquez no fallaba un pase, el Pony Ruíz empezaba a escribir una historia de éxito labrada por la banda izquierda,  arriba, el del talento, el Turco, Antonio Mohamed.

 

Las Chivas del Tuca tenía al Pulpo Zúñiga en la portería, Claudio Suárez, Alberto Coyote, Camilo Romero y Noe Zárate hacían realidad la máxima futbolística al defender: Pasa el hombre o pasa el balón, los dos no.

 

El Tilón Chávez se alzaba como el nuevo gran jugador mexicano, y Gustavo Nápoles se encargó de hacer explotar el coloso de la calzada Independencia.

 

LA FINAL 

 

El partido de ida se jugó en el estadio Neza 86, lleno hasta las lámparas, Manuel Martínez a los 26 minutos abrió el marcador para la  Chivas, en el segundo tiempo, Carlos Briseño empató y dejó todo para la vuelta.

 

Ante más de 60 mil aficionados, el Guadalajara quería su campeonato 10, los Toros coronar una generación diferente.

 

El primer tiempo se fue sin goles, para el se destapó la fiesta de Gustavo Nápoles.

 

El nativo de Monterrey anotó el primero a penas a los cinco minutos del complemento, un minuto después el Tilón ampliaba para el 2-0.

 

Al 55, Nápoles ponía el tercero. En apenas 10 minutos Toros Neza se desmoronaba.

 

Al 62 cayó el 4-0 por parte de Manuel Martínez, y a los 74 el Gusano anotaba el quinto en el partido, tercero para él.

 

Cinco minutos después German Arangio descontaba y daba una ligera esperanza para los mexiquenses.

 

A siete minutos del final llegó de nuevo Gustavo Nápoles convirtió al estadio Jalisco en un manicomio: 6-1 final y la Chivas se coronaron campeón del futbol mexicano por décima vez en su historia.