AUSTIN, Texas. George P. Bush fue elegido el martes comisionado estatal de tierras por abrumadora mayoría, un cargo poco conocido pero de gran poder que pudiera llevarlo a otros niveles, además de haberse convertido en el primero de la dinastía política de su familia en ganar su primera carrera política.

 

Bush, de 38 años, abogado de Fort Worth y asesor del sector energético, recaudó más de 3 millones de dólares en su campaña contra su poco conocido opositor demócrata, John Cook, ex alcalde de El Paso.

 

Bush es nieto del ex presidente George H.W. Bush y sobrino del ex presidente George W. Bush, quien fue gobernador de Texas antes de llegar a la Casa Blanca. Su padre, Jeb, fue gobernador de la Florida y estudia postularse a la candidatura presidencial en 2016. Pero ninguno de ellos —ni el patriarca de la familia, de quien George P. hereda su segundo nombre, el ex senador Prescott Bush, de Connecticut— ganaron sus primeras elecciones.

 

Su abuelo perdió una carrera por el Senado federal en Texas en 1964, mientras que su tío perdió la postulación al Congreso en 1978. Jeb Bush no fue elegido gobernador de Florida hasta su segundo intento, y Prescott Bush, el bisabuelo de George P., también fracasó en su primera postulación al Senado en 1950.

 

Su madre, Columba, es originaria de México y George P. habla bien español. Muchos republicanos de Texas lo consideran clave para cortejar a la cada vez mayor población hispana.

 

Bush reconoce que el Partido Republicano ha fracasado históricamente en llegar a los jóvenes y los hispanos, pero le gusta decir: “Esos son dos grupos de los que conozco algo. De hecho, represento a esos dos grupos”.

 

El cargo de comisionado de tierras de Texas cabildea a favor de veteranos de guerra a la vez que administra las tierras públicas del estado y supervisa los derechos de petróleo y gas. El despacho también controla los ingresos de ese sector en auge, que alimentan el Fondo Permanente para Escuelas, que ayuda a pagar los costos de la educación pública, y que recientemente sobrepasó a la Universidad de Harvard como el mayor fondo dedicado a la educación en el país.