MOSCÚ. Rusia está creando un arsenal de nuevas armas nucleares y convencionales en respuesta a medidas recientes de Estados Unidos y la OTAN, pero tendrá en cuenta los costos para evitar una sobrecarga a su economía, anunció el presidente Vladimir Putin.

 

 

En una reunión en el Kremlin sobre los planes de modernización de armamentos, Putin dijo que las potencias occidentales no deben sorprenderse, en vista de los planes de defensa misilística de Estados Unidos y otras decisiones que, sostuvo, hacen peligrar la seguridad de Rusia.

 

 

“Hemos advertido muchas veces que deberíamos tomar las contramedidas correspondientes para garantizar nuestra seguridad”, dijo Putin, y añadió que en lo sucesivo se hará cargo de la comisión gubernamental supervisora de las industrias militares.

 

 

Dijo que el programa de modernización de armamentos para 2016-2025 debe concentrarse en la fabricación de una nueva gama de armas ofensivas que signifiquen un “disuasorio nuclear garantizado” con el rearme de la aviación estratégica y de largo alcance, la creación de un sistema de defensa aeroespacial y la creación de armas convencionales de alta precisión.

 

 

Putin no entró en detalles acerca de las futuras armas, pero tanto él como otros funcionarios se han jactado reiteradamente de la capacidad de los nuevos misiles nucleares de atravesar cualquier escudo defensivo.

 

 

El hecho de destacar las armas convencionales de alta precisión refleja el temor del gobierno ruso de que Estados Unidos y otros países de la OTAN le lleven una ventaja importante en ese sector.

 

 

El presidente dijo que es necesario analizar exhaustivamente las amenazas potenciales y dar una “respuesta apropiada” a cada una para evitar el gasto militar excesivo.

 

 

Dijo que las industrias de la defensa rusa deben dejar de depender de las importaciones y adquirir rápidamente la capacidad de producir los componentes cruciales, en alusión a las sanciones occidentales que prohíben la venta de armas a Rusia.

 

 

Poroshenko descarta “dos Ucranias”

 

 

KIEV. El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, descartó que la concesión de un “estatus especial” a las zonas controladas por los prorrusos en el este de Ucrania sea un paso hacia una estructura federal del país o la pérdida parcial de soberanía sobre las rebeldes regiones de Donetsk y Lugansk.

 

“El protocolo de Minsk no contempla la estructura federal o la enajenación. Prevé el restablecimiento y la conservación de la soberanía de Ucrania en todo el territorio del Donbass (zona industrial que engloba Donetsk y Lugansk) y fija su estatus como regiones en el seno de Ucrania”, dijo Poroshenko.

 

El documento de 12 puntos adoptado por el Grupo de Contacto para la crisis ucraniana (Ucrania, Rusia, la OSCE y los separatistas prorrusos) en la capital bielorrusa compromete a Kiev a aprobar una ley “Sobre el régimen temporal de autogobierno en determinadas zonas de las regiones de Donetsk y Lugansk” (ley de estatus especial).

 

Poroshenko adelantó que el proyecto será enviado a la Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania la próxima semana y pidió a los diputados que apoyen la iniciativa.

 

“De esta ley depende el destino de la paz. El proyecto garantizará un retorno pacífico de esas zonas bajo la soberanía ucraniana”, señaló el líder ucraniano en una reunión del gobierno.

 

Los líderes de los separatistas rechazan de plano la interpretación que hace Kiev del acuerdo de Minsk e insisten en reclamar su independencia del resto de Ucrania.

 

Mientras, Poroshenko agregó que ni el protocolo ni la tregua legitiman a las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, a las que en Kiev siguen considerando como organizaciones terroristas.

 

En tanto, ayer el fiscal general ucraniano, Vitali Yarioma, informó que al menos 200 efectivos ucranianos murieron en el cerco de Ilovaisk, la mayor derrota de las tropas gubernamentales en el este de Ucrania.

 

 

“No menos de 200 hombres cayeron en los alrededores de Ilovaisk”, dijo Yarioma al contestar en una rueda de prensa una pregunta sobre las bajas ucranianas en los combates que tuvieron lugar durante la última semana de agosto en esa localidad de la región de Donestk.

 

La Fiscalía General, agregó, investiga si este elevado número de bajas mortales “se debió a circunstancias objetivas o fue producto de errores del mando de las unidades militares”.