Así como sobran argumentos para calificar positivamente la trayectoria pública de Pedro Joaquín Coldwell, sobran elementos que descalifican por sí mismos la “carrera política” -si así se le puede llamar- de la impresentable perredista-bejaranista Dolores Padierna Luna.

 

La senadora perredista por el principio de representación proporcional -no fue electa por la ciudadanía- construyó su “autoridad” política y moral con acciones como las siguientes:

 

— Medró, junto con su esposo, con necesidades de vivienda de los damnificados de los sismos de 1985 en la Ciudad de México, por medio del membrete denominado “Unión Popular Nueva Tenochtitlan”, que utilizaron para controlar y extorsionar a las víctimas del terremoto y para chantajear a las autoridades.

 

— A raíz de sus actividades en la mencionada Unión, enfrentó denuncias penales acusada de fraude por los mismos ciudadanos a quienes decía defender.

 

— Fue señalada como traficante de desayunos escolares y despensas en el Distrito Federal.

 

— En 1999 estuvo involucrada -junto con René Bejarano, Martí Batres y otros diputados del PRD- en la producción de leche “Betty” y su venta a las clases populares, producto que la Secretaría de Salud y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dictaminaron sin valor nutritivo, es decir, que no era leche.

 

— Como titular de la Delegación Cuauhtémoc del Distrito Federal concedió licencia a la discoteca Lobohombo, que no reunía condiciones mínimas de seguridad para los asistentes y que se incendió en octubre del año 2000 causando la muerte a 21 personas.

 

Por su parte, en 1975 Pedro Joaquín Coldwell fue, a los 25 años de edad, diputado presidente del Congreso Constituyente del estado de Quintana Roo; diputado federal de 1979 a 1982; segundo gobernador de su estado durante el periodo 1981-1987; director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo en 1989; secretario de Turismo de 1990 a 1993; embajador de México en Cuba de 1998 al año 2000; senador por su estado en el periodo 2006-2012 y presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de 2011 a 2012. En diciembre de 2012 el presidente Enrique Peña Nieto lo designó secretario de Energía.

 

En resumen: no prosperarán las acusaciones de Dolores Padierna Luna contra Pedro Joaquín Coldwell porque son infundadas.

 

Al final de cuentas -y de cuentos perredistas-, el desprestigio que acarreará esta frustrada embestida no será para el secretario de Energía, sino para la acusadora y sus cómplices.

 

Padierna y compañía intentaron aplicar al secretario de Energía una dosis de bullying político y mediático, pero no tuvieron la fuerza y el tamaño necesarios para lograrlo. Les está saliendo el tiro por la culata y muy pronto no tendrán más remedio que aceptar la derrota y esconder el rabo entre las patas.

 

AGENDA PREVIA

 

Un observador recuerda: En pocos meses renunció un papa de la Iglesia Católica -Benedicto XVI-, dos reyes -Juan Carlos I de España y Alberto II de Bélgica-, una reina -Beatriz de Holanda-, pero en México varios gobernadores y otros tantos secretarios y secretarias de Estado que ya están para el arrastre, por motivos de salud o por ineptitud probada y comprobada, se aferran al hueso fieles al indiscutible lema: “!Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error!” .

 

“¡No se oye, no se oye!”, gritan a coro Fausto Vallejo, Egidio Torre, Ángel Aguirre, Graco Ramírez, Eruviel Ávila, Rosario Robles, Luis Videgaray, y otros muchos de cuyo nombre no queremos acordarnos.

 

Antes de que termine el mes de junio, México contará con una reforma energética completa, con un marco jurídico sólido y claro que permita el rediseño de una estrategia en cuanto a la explotación de nuestros hidrocarburos, y a la par, atienda el interés y desarrollo nacional, así como las mejores prácticas y regulaciones internacionales. En todo esto confía el coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones. ¡Que su boca sea de profeta!