La trotamundos Annette Ezekiel Kogan lleva 14 años liderando Golem, banda neoyorquina de Klezmer-Punk-Folk-Rock. En charla exclusiva nos cuenta sobre la trayectoria de este mítico monstruo judío, aquel cuyo rugido pone de cabeza cada foro en donde se presenta.

Han escrito canciones en cinco idiomas distintos, así que empezaré preguntándote sobre la importancia que tiene el lenguaje para Golem.

El lenguaje es un vínculo muy importante para conectar las temáticas sobre las que cantamos. Nosotros escribimos mucho en yiddish (idioma de Europa Oriental), el cual ya casi no se habla en esta región y que muy poca gente entiende; así que escribir una canción en yiddish es mostrar cómo suena, lo que puedes imaginar mientras la escuchas e incluso reconocer algunas palabras aunque no las entiendas.

No es algo que transmites de manera directa sino a través de la percepción, de lo que te hace sentir. No obstante, nos hemos ido moviendo a escribir en inglés para que la gente tenga una clara referencia de lo que hablamos. Es una mixtura.

Cuéntanos sobre la evolución de la banda en estos 14 años. Hoy en día se escuchan más cercanos al Punk-Rock.

Si al inicio de la banda me hubieran preguntado si iba a escribir canciones originales, a rajatabla hubiera contestado: “De ninguna manera, no es de nuestro interés. Estamos enfocados en preservar la tradición (de la música balcánica y del Klezmer) y que el pasado vuelva a la vida bajo el encanto de su sonido…”.

Sin embargo algo pasó cuando interiorizamos esas viejas canciones, y al momento de exteriorizarlas se tradujeron en nuevas piezas que añadían elementos distintos. Al escribir nuestros propios temas todo cambió muchísimo. El estilo que hemos desarrollado se debe a que tenemos tanto tiempo tocando juntos que hemos sido capaces de ir hacia una nueva dirección.

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La alineación de Golem es completamente fuera de lo común, incluso para géneros fusionados con el Rock: acordeón, violín, batería, bajo y ¡trombón! ¿Cómo ensamblan eso?

Tiene que ver más con la personalidad de cada instrumentista: el violín es el instrumento por excelencia de nuestra música tradicional; bajo y batería representan al nuevo mundo; y el trombón es el que da poder junto al viejo mundo del acordeón. Así, tomamos estos instrumentos acústicos y los convertimos en Rock. Por supuesto fue algo inusual (risas). Usualmente compongo con Curtis (trombonista) y luego lo presentamos a la banda y todos contribuyen. Por cierto, para el nuevo álbum incluimos a un guitarrista eléctrico en tres de las canciones.

En el mundo, particularmente en Ucrania, actualmente se viven tiempos muy violentos ¿cuál sería el papel de la música en estos momentos tan complicados?

Por un lado, cuando estás a la mitad de una guerra la música no ayuda mucho, pero todos los que estamos pendientes de lo que sucede queremos saber lo que está pasando, queremos apoyar. Es entonces cuando la música ayuda muchísimo.

Los problemas en Ucrania me son muy cercanos pues mi esposo es ucraniano, así que la música es una voz que comunica lo que está pasando. Incluso esta misma semana tuvimos tres conciertos y en cada uno de ellos cantamos un tema en ucraniano (Rusia no reconoce el ucraniano como idioma y niega también la existencia de Ucrania como país).

Estos se volvieron momentos muy poderosos y no hubo necesidad de decirle a la gente que estábamos cantando en ucraniano: todo mundo entendió de lo que se trataba. La música es poderosa particularmente en lugares donde los ritmos tradicionales están tan arraigados, como en México.

El éxito de Golem en México fue abrumador el año pasado durante su participación en la segunda edición del Festival Balagan Balkan. Divertidos, irreverentes y musicalmente exquisitos.