BUDAPEST. El partido gubernamental del primer ministro húngaro, el conservador Viktor Orban, ha contado con una “ventaja indebida” en las elecciones parlamentarias que ganó con claridad, indicaron los observadores de la OSCE.

 

 

Los expertos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) reconocen que, aunque la votación se gestionó bien y los ciudadanos pudieron elegir entre diversas alternativas, hubo cierta ventaja para el partido de Orbán, que logró el 44.5% de los apoyos, casi 20 puntos más que la oposición de izquierda.

 

 

Los grandes cambios legales en el país en los últimos años, unas regulaciones restrictivas de la campaña, la cobertura mediática poco equilibrada y la “difuminación de la separación entre el partido político en el poder y el Estado” son los aspectos que criticaron los observadores.

 

“A los votantes húngaros se les ofreció una verdadera elección en unos comicios competitivos. En general, el proceso se administró de forma transparente y eficiente”, declaró en rueda de prensa el portugués Adão Silva, el coordinador de la misión electoral.

 

“Sin embargo, el partido gobernante tuvo una ventaja indebida, incluso en la cobertura mediática parcial”, agregó.

 

La jefa de la misión electoral, la británica Audrey Glover, recordó que la forma en la que se introdujeron las 800 nuevas leyes que aprobó el gobierno de Orbán desde 2010 gracias a su mayoría parlamentaria de tres quintos también ha generado problemas.

 

“Algunos de los cambios fueron positivos, pero otros socavaron los pesos y contrapesos (democráticos) y hubo poca o ninguna consulta ni debate público. Esto minó el apoyo y la confianza en todo el proceso electoral”, resumió Glover.

 

Según datos oficiales de la Oficina Electoral, la participación en las elecciones fue del 61.1 por ciento, unos cuatro puntos porcentuales menos que en los comicios de hace cuatro años.

 

La Comisión Europea y varios países, como Alemania y EU, han criticado en los últimos años varias normativas aprobadas por Orbán, incluido aspectos de la nueva Constitución, al considerar que concentra el poder y vulnera la necesaria separación de poderes.

 

Por su parte, Orbán consideró que su amplia victoria ratifica sus controvertidas políticas, y subrayó que seguirá aplicándolas durante su nuevo mandato.