La secretaria de Desarrollo Social local, Rosa Icela Rodríguez, informó que el programa del gobierno capitalino, “Por tu familia, desarme voluntario” logró el intercambio de nueve mil 654 armas en un año y la entrega de 75 mil balas y cartuchos a cambio de dinero en efectivo y diversos productos.

 

En el atrio de la Catedral Metropolitana destacó que en comparación con otros años en que se aplicó el programa, “el desarme voluntario ahora fue 900 por ciento más eficiente, y casi duplicamos la cifra de los últimos cinco años juntos”.

 

Mencionó que el éxito del programa deriva de la conjunción con la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, el sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en el Distrito Federal (DIF-DF), las delegaciones, el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia, la Iglesia Católica y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

 

En un comunicado, destacó que “el esfuerzo valió la pena porque sabemos que cada arma en sí misma es, en última instancia, un riesgo para la vida y para el ejercicio de los derechos humanos” y que también se trabaja en favor de la no violencia con programas de prevención para jóvenes, niños y mujeres solas.

 

A su vez, el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Jesús Rodríguez Almeida, comentó que en este primer año del programa se entregaron a la población 18 millones 389 mil 269 pesos, cinco mil 355 despensas, 261 bicicletas, dos mil 873 tabletas electrónicas, 16 laptops, 403 electrodomésticos, 12 mini laptops, 10 netbooks y 25 cámaras digitales a cambio de armas de fuego.

 

Mientras que a través del programa de Canje de juguetes, el DIF-DF consiguió la entrega de 13 mil 435 juguetes bélicos por parte de niños, que a cambio recibieron ocho mil 537 didácticos.

 

En su oportunidad el dean de la Catedral, Monseñor Manuel Arellano Rangel, comentó que para el cardenal Norberto Rivera Carrera este programa es una gran herramienta para desactivar los instrumentos bélicos que se encuentran en la ciudad y una sinergia de iglesia y gobierno para construir el tejido social tomando como base la familia.

 

“La experiencia de la participación de la Iglesia Católica en el programa de desarme es un ejemplo, que sin afectar la separación entre Iglesia-Estado, se pueden realizar actividades conjuntas a favor de la construcción en una ciudad que promueva la cultura de la paz y la no violencia”, añadió.