Se acerca la edición 2013 de El Buen Fin, que se realizará del 15 al 18 de noviembre, y aunque con ello se tiene la posibilidad de adquirir productos a un mejor precio, también se requiere llevar un control de las finanzas personales para evitar que las cuentas se conviertan en una pesadilla para el bolsillo.

 

Para la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) no se trata de dejar de comprar sino de hacerlo de una forma inteligente y buscar el mayor provecho a las promociones y descuentos que habrá durante esos días.

 

Para ello, el organismo recomienda hacer un presupuesto tomando en cuenta ingresos, gastos, incluso las deudas, además de determinar un monto máximo para ocupar durante ese fin de semana para no caer en más compromisos financieros.

 

También sugiere hacer una lista de las cosas que se necesitan o desean y clasificarlas según su prioridad, para de esa forma definir si realmente vale la pena adquirirlo a mensualidades sin intereses o con alguna otra promoción.

 

Aclara que al hacer esta lista se debe dar preferencia a los bienes duraderos, como electrodomésticos o equipos de cómputo, en lugar de adquirir productos de consumo inmediato como ropa o despensa.

 

La Condusef exhorta a los consumidores a comparar precios y promociones en distintas tiendas antes de adquirir algún artículo, con el propósito de conocer se si trata de un descuento o si es una promoción “ficticia” de temporada.

 

Incluso, aconseja descargar aplicaciones para teléfonos inteligentes relativos a finanzas personales, como calculadoras de descuento, lectores de código QR para comparar artículos y ofertas o para llevar un control de los gastos.

 

Para quienes planean hacer esas compras por Internet, el organismo invita a los consumidores a corroborar que la página empiece con https o shttp, pues ello indica que es un sitio seguro, y a evitar equipos compartidos o redes Wi-Fi públicas al momento de hacer una compra.

 

No se debe caer en los ganchos publicitarios, pues “una oferta que no necesitas no le conviene a tu bolsillo”, por lo que se debe analizar si realmente se necesita el producto, si encaja en el presupuesto y determinar si vale la pena endeudarse para adquirirlo, puntualiza.