WASHINGTON. El gobierno federal no es el único que intercepta las comunicaciones. También pudiera ser un familiar o una pareja celosa.

 

Entre los cinco individuos agregados esta semana a la lista de ciberdelincuentes “los más buscados” del FBI está un ex alumno universitario de San Diego que vendía en internet por 89 dólares un programa llamado “Loverspy” y que supuestamente podía “sorprender a un amante infiel” enviando a la persona una tarjeta electrónica que, si la abría, instalaba un programa que capturaba los mensajes electrónicos a instantáneos, e incluso podía espiar a la víctima usando la webcam de su computadora.

 

El caso de Carlos Enrique Pérez Melara es notable porque parece haber ganado relativamente poco dinero con el plan. Pero ayudó a convertir a usuarios normales de computadora en piratas cibernéticos que podían usar la información para acechar a sus víctimas.