Grupo ALFA está preparado para ser la primera empresa que participe e invierta en el negocio de petróleo y gas natural en la República Mexicana.

“Estamos a la espera de que se apruebe la reforma energética, que se discute en el Congreso de la Unión, porque estamos listos para invertir en México”, asegura Álvaro Fernández Garza, director general del más grande productor de componentes de aluminio de motor para la industria automotriz en el mundo, uno de los más importantes productores de poliéster y líder en otros mercados, como las carnes frías y quesos, energía, telecomunicaciones y tecnología.

 

En entrevista con 24 HORAS, el ejecutivo explica por qué quieren ingresar al negocio de la energía en la República Mexicana, así como el comportamiento financiero de sus filiales que operan en 18 países del mundo.

 

En agosto de 2013, el presidente de la República Enrique Peña Nieto entregó al Senado su propuesta de reforma energética, la cual busca modificar artículos constitucionales con el objetivo de permitir la inversión privada en todas las esferas del sector de los hidrocarburos, electricidad y energías limpias.

 

Los cambios a los artículos 27 y 28 de la Constitución, los cuales confirman la propiedad de la Nación sobre los hidrocarburos, permitirán al país aprovechar las enormes cantidades de recursos energéticos bajo la rectoría del Estado.

 

ALFA considera que es el tercer corporativo más importante en México, sólo detrás de América Móvil, una firma de Carlos Slim, y de Femsa, una compañía de José Antonio Fernández Carbajal. El 62% de las ventas de ALFA se hace fuera de México.

 

ALFA está integrada por Alpek (petroquímicos), Nemak (autopartes), Sigma (alimentos refrigerados), Alestra (telecomunicaciones) y Newpek (gas natural e hidrocarburos).

 

Según el reporte financiero de la compañía, la utilidad neta del grupo en el primer semestre del año sumó dos mil 672 millones de pesos, es decir, 43% menos que durante el mismo periodo de 2012.

 

La compañía espera obtener este año 16 mil millones de dólares de ingresos, una cifra superior en 5% al compararla con 2012.

 

“Los ingresos de ALFA no han caído”, recuerda el también miembro de los consejos de administración de Vitro, Cydsa y la Universidad de Monterrey.

 

La utilidad neta de la empresa tuvo una fuerte caída en los primeros seis meses del año, por la depreciación del tipo de cambio y menores ventas de Alpek, explica el empresario.

 

“Sólo fue eso”, insiste.

 

La firma regiomontana emplea a más de 60 mil personas en México, Estados Unidos, Canadá, El Salvador, Costa Rica, República Dominicana, Costa Rica, Perú, Brasil, Argentina, Alemania, Polonia, Austria, España, Hungría, Polonia, Eslovaquia, República Checa, China e India.

 

Alpek, la división de petroquímica, está muy bien, pero tiene problemas por la desaceleración económica al tener como mercado principal el extranjero”, señala Fernández Garza.

 

Agrega que se ha reducido el consumo de la resina PET y hay inquietudes con los márgenes por la importación de producto a precios bajos desde Asia.

 

“Alpek es una empresa que viene de dos años récord de utilidades, este año no será tan bueno, pero no lo será tan malo”, manifiesta el también consejero de Grupo ALFA desde 2005.

 

Otra división como Nemak, el productor de piezas de aluminio para motor, marcha bien, porque en Estados Unidos la venta de automóviles ya superó los niveles de antes de la crisis económica de 2009, expone el directivo.

 

“Eso provoca que estemos exportando como locos, lo cual nos da mucho gusto, porque la industria automotriz es una fuente importante de ingresos para el país y nos ha permitido tener las plantas llenas”, comenta.

 

En Europa, donde se percibe una desaceleración económica, no se han tenido problemas, debido que los clientes como Mercedes Benz y Volkswagen exportan mucho al mercado asiático y no tienen debilidad en sus ventas, recuerda el ejecutivo.

 

“En el negocio de alimentos Sigma estamos sorprendidos, porque nos va bien en volumen”, declara el también presidente de Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León (Caintra).

 

“Nos hemos dado cuenta que los consumidores están comprando menos en el supermercado este año y se da más en las tiendas de la esquina”, hace notar.

 

A la telefónica Alestra le va bien, porque a diferencia de otras empresas está bien estructurada y sigue ganando clientes, sigue invirtiendo en tecnología y en centros de datos, asegura Fernández Garza.

 

—¿Qué les dio la aprobación de la reforma de telecomunicaciones?

 

—Nos va dar es la oportunidad de ingresar a la banda ancha. Nosotros invertimos en los grandes negocios, corporativos, gobierno, pero no tenemos acceso a las pymes y ya con la reforma en telecomunicaciones lo tenemos.

 

En Estados Unidos, se opera Newpek LLC, la división de gas y petróleo, donde se realizaron un par de adquisiciones, que fueron anunciadas hace unos meses, dice Álvaro Fernández Garza.

 

El negocio en el mercado estadunidense se realizó con la finalidad aprender el negocio con vistas a replicarlo eventualmente en México, según ALFA. La empresa dice que detectó que puede perforar mil 900 pozos.

 

—¿Cuánto invertirán si se aprueba la reforma energética?

 

—Pues dependen de la reforma que venga…

 

—¿Y con las propuestas de reformas presentadas por el PAN y el PRI?

 

—Es bien difícil saberlo, porque depende de qué reforma sea, cómo hagas las inversiones y con quién. En Estados Unidos hemos invertido en la producción de gas y petróleo.

 

—¿Cuánto han invertido en Estados Unidos?

 

—Tenemos 304 pozos de gas y petróleo. Fue tan fuerte la inversión que tuvimos que vender una parte de la empresa para poder capitalizar el proyecto…

 

—¿Pero cuánto valen todos esos pozos?

 

—Es una inversión difícil de calcular, porque se da continuamente y todos los años…

 

—¿Cuánto vale un pozo en EU?

 

—Un pozo ya en producción cuesta como 15 millones de dólares.

 

—¿Los energéticos son comercializados en México?

 

—No. Todo el producto lo comercializamos en Estados Unidos, porque en México no podemos vender nada de energía. El proyecto energético inició, porque a México no extraer gas, y entonces necesitamos gas para consumo interno y se buscó explotar gas allá en la Unión Americana y con la producción se subsanan las operaciones aquí.

 

—¿Su apuesta por EU se debe a que las empresas no puede invertir en energía en México?

 

—Por su puesto. Si lo pudiéramos hacer en México; se haría. Y te aseguro que una vez que se apruebe la reforma energética: ¡vamos, queremos y estamos listos para invertir en el país!