WASHINGTON. La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó hoy una resolución presupuestal temporal que elimina el financiamiento a la Ley de Salud Asequible, lo cual aumentó la posibilidad de una parálisis del gobierno a partir del 1 de octubre.

 

Con una votación de 230 a favor (la mayoría republicanos) y 189 en contra (la mayoría demócratas), la Cámara Baja se colocó en línea de colisión con el Senado demócrata que se opone a la eliminación de la ley de salud conocida como “Obamacare”.

 

“Esta es una victoria para el pueblo estadunidense”, proclamó entre vítores de sus seguidores el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, a pesar de evidencias de que la mayoría de los estadunidenses no favorece el cierre del gobierno federal.

 

Aunque Boehner apoyaba un acuerdo con la Casa Blanca, fue rebasado por el sector más derechista del Partido del Té. Analistas consideraron el repliegue de Boehner como una capitulación política del líder republicano.

 

“Esto es un desbarajuste (…) No estamos aquí para expandir el gobierno, pero tampoco para eliminarlo”, deploró la líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

 

La resolución aprobada por los republicanos de la Cámara de Representantes extiende la operación del gobierno hasta el 15 de diciembre, a condición de anular los fondos para Obamacare.

 

Pero la Ley de Salud Asequible es vista como la pieza legislativa más importante de la Presidencia de Barack Obama, por lo que no existe posibilidad real de que sea aprobada por el Senado de mayoría demócrata o promulgada por el presidente.

 

La postura de los republicanos podría resultar por ello en una parálisis del gobierno federal, debido a la ausencia de fondos presupuestales aprobados por el Congreso, a partir del 1 de octubre, que marca el inicio del año fiscal 2014.

 

Republicanos moderados como John McCain y Karl Rove han cuestionado la estrategia de confrontación de los conservadores más radicales de la Cámara Baja.

 

Obama acusó esta semana a los republicanos de cometer una “irresponsabilidad” económica si condicionan la operación de la burocracia y afectan a millones de trabajadores y estadunidenses.

 

La Casa Blanca sostiene que la intención de los republicanos de repeler Obamacare forma parte de una agenda ideológica y política.

 

“Fue un asunto en la elección del año pasado y el candidato que apoyaba su eliminación perdió”, señaló Obama.

 

Encuestas muestran que el público culparía a los republicanos, no a la Casa Blanca, de una paralización del gobierno, como ocurrió en una confrontación similar contra William Clinton en 1995 y cuyo desenlace fue la derrota electoral de los conservadores en 1996.

 

Entre los líderes de los conservadores que favorece la estrategia de confrontación con Obama destaca el senador cubano-americano de Texas, Ted Cruz, y el representante republicano Mike Lee de Utah.