Tri y Marley. Redención y Mundial

Alberto Lati

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Suenan los conmovedores acordes de la canción de la redención en la inigualable voz de Bob Marley. Y entonces cuesta visualizar al genio del reggae en su otra pasión: pateando pelota, jugando futbol.

Es sabido que Bob fue enterrado con cuatro artefactos: su guitarra, un manojo de mariguana y una biblia abierta en el salmo 23, además de un balón de futbol. Así, podemos remitirnos a numerosas imágenes del músico echando algún partidito y sus célebres palabras relativas a este deporte: “el futbol es un talento por sí mismo. Un mundo entero. Un universo en sí mismo. Yo lo amo porque debes tener talento para jugarlo… ¡Libertad! ¡El futbol es libertad!”. O esta otra no tan famosa, pero citada por Mark Perryman en un libro: “El futbol es parte de mí, te mantiene a salvo de problemas. Te hace disciplinado. Te pone en marcha por la mañana. Cuando entrenas se te aclara la mente. El mundo despierta a tu alrededor”.

 

Recostado con la cabeza sobre un balón, ejecutando algún drible, dominando pelota dentro del estudio de grabación, jugando en pleno invierno londinense con un gorro sosteniéndole la cabellera, pero lo relevante era estar cerca de esa actividad a la que calificaba como camino a la libertad y que desataba en él al más competitivo jugador.

 

Precisamente en su Jamaica y no muy lejos de su museo-casa, la selección mexicana buscará reactivar su camino de cara a un Mundial que se disputará en una de las ciudades que más pasión futbolera desató en Marley: Río de Janeiro.

 

El cuadro tricolor sabe que de Kingston no se puede ir derrotado. Serán tres cotejos eliminatorios en el lapso de una semana y lo mínimo aceptable, si es que se desea calificar a Brasil 2014, es sacar seis de nueve puntos en disputa. Sólo así empezaría a corregirse el errático inicio en el hexagonal, con empates en los tres primeros cotejos (uno de ellos como local ante esa misma Jamaica, que en pleno cumpleaños de Marley, dedicó a su memoria el mejor resultado que jamás ha conseguido en el estadio Azteca).

 

¿Habrá redención mundialista para el Tri en la isla de Bob? ¿Será bajo acordes de Buffalo Soldier que el momento más tenso de la gestión de Chepo de la Torre por fin halle un bálsamo? ¿Se logrará en Jamaica resucitar el peor inicio eliminatorio?

 

Fácil no será, en un estadio y ante una afición con condiciones muy particulares que mañana detallaremos en 24 HORAS. Para allá van Chicharito y compañía. Que este martes suene la canción de la redención. No Tri, No Cry.

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