Los grandes ahorristas del banco más grande de Chipre podrían ser obligados a aceptar una confiscación del 60% de sus ahorros, mucho más de lo calculado en un principio bajo el plan de rescate europeo para evitar la bancarrota del país, dijeron el sábado las autoridades.

 

Las cuentas bancarias con más de 100 mil  euros (128.000 dólares) en el Banco de Chipre perderán el 37.5% de sus ahorros, que serán transformados en acciones, según un comunicado del banco central. En una segunda confiscación a esas cuentas, los depositantes podrían perder otro 22,5% si los analistas determinan que ello es necesario para apuntalar al sector bancario.

 

Los depósitos convertidos en acciones permitirían teóricamente a los ahorristas recuperar algún día sus pérdidas, aunque ahora apenas tienen valor alguno y no está claro si llegará un momento en que esas acciones alcancen un valor equivalente a los depósitos decomisados.

 

Sus socios de la eurozona exigieron que los depósitos en los dos bancos más importantes del país —el Banco de Chipre y el Laiki— aceptaran pérdidas generalizadas para que Chipre pudiera recibir un crédito de rescate de 16.000 millones de euros (20.500 millones de dólares).

 

Con anterioridad, las autoridades griegas habían dicho que los grandes ahorradores en el Laiki —que será absorbido por el Banco de Chipre— podrían perder hasta el 80%, aunque las cuentas importantes de este último perderían solamente entre el 30% y el 40%.

 

Los analistas dijeron el sábado que imponer mayores pérdidas a los clientes del Banco de Chipre podría afectar aún más a las empresas chipriotas mientras el país intenta consolidar su sector bancario a cambio de la ayuda internacional.

 

“La mayor parte del daño lo sufrirán empresas que tenían su dinero en el banco” para pagar suministros y nóminas, dijo Sofronis Clerides, profesor de economía en la Universidad de Chipre. “Hay una gran diferencia entre una pérdida del 30% y una de 60%”.

 

Chipre acordó el lunes que los ahorristas con cuentas superiores a los 100.000 euros sufrieran decomisos para poder obtener un crédito de rescate de 10.000 millones de euros (12.900 millones de dólares) de los socios de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional. El gobierno chipriota necesitaba recaudar 5 mil 800 millones de euros (7 mil 400 millones de dólares) por su propia cuenta para cerrar el trato.

 

Los bancos estuvieron cerrados durante casi dos semanas hasta que los políticos llegaron a un acuerdo la madrugada del lunes, lo que finalmente permitió su apertura el jueves.

 

El economista Stelios Platis rechazó el sábado el plan de rescate por considerarlo “completamente erróneo”, además de criticar a los socios de Chipre en la eurozona por transferir los problemas del Laiki al Banco de Chipre.

 

Clerides dijo que algunos países de la eurozona como Alemania y Finlandia querían ver el fin de Chipre como centro internacional de servicios financieros, mientras que otros, como el jefe del eurogrupo Jeroen Dijsselbloem, querían usar el país como “conejillo de Indias” para recalcar que el contribuyente europeo no correría más con la pesada carga de rescatar a los bancos.

 

Sin embargo, el ministro de Hacienda alemán Wolfgang Schaeuble insistió en una entrevista con el periódico Bild publicada el sábado que Chipre “es y seguirá siendo un caso especial, aislado” que no presagia la forma en que serán realizados los futuros planes de rescate europeos.