El Real Madrid volvió a sufrir otra estocada y retomó las malas sensaciones al caer derrotado en el campo del Granada, que jugó un partido de mucho sacrificio y trabajo y se llevó un triunfo que le mantiene fuera del descenso gracias a un gol en propia meta del portugués Cristiano Ronaldo en el minuto 22.

 

El equipo blanco, que sigue a quince puntos del Barcelona, jugó un mal partido, no fue capaz de tirar a puerta en el primer tiempo y apenas creó peligro en la segunda ante un renovado equipo andaluz que ofreció una gran imagen y sigue fuera del descenso.

 

Ante el peor conjunto de la Liga en casa no tuvo recursos para revertir la situación y volvió a salir de un campo andaluz, como en todas sus anteriores visitas esta campaña, derrotado.

 

El entrenador portugués del Real Madrid, José Mourinho, volvió a apostar, como en Copa del Rey ante el Barcelona, por la titularidad de Diego López, mientras que Toño regresó varias semanas después a la meta del Granada con la llegada al banquillo de Lucas Alcaraz, que durante la semana sustituyó al destituido Juan Antonio Albacete Anquela.

 

El equipo madrileño empezó mandando en el partido ante un conjunto andaluz con un esquema valiente pero con demasiado respeto al rival de inicio, aunque la primera ocasión del choque fue un cabezazo fuera de Íñigo López (m.13).

 

A los 21 minutos, Arbeloa tocó lo justo para quitar al debutante Nolito un gol cantado y mandar la pelota a córner, saque de esquina que terminó con el 1-0 al marcar el portugués Cristiano Ronaldo en propia meta cuando trataba de despejar de cabeza un lanzamiento muy cerrado del propio Nolito.

 

El Real Madrid, que fue de más a menos con el paso de los minutos, apenas tuvo protagonismo en ataque en la primera media hora, salvo un disparo de falta directa de Cristiano Ronaldo que se marchó desviado.

 

Pese al interés del croata Luca Modric y la movilidad de Cristiano, los de Mourinho fueron incapaces de disparar entre los tres palos rivales en una primera parte que acabó con una buena contra local mal finalizada por el nigeriano Odion Ighalo y con un disparo fuera del alemán Sami Khedira tras la única indecisión de la zaga rojiblanca antes del descanso.

 

Tan poco le gustó la primera parte de los suyos al técnico madridista, que no salió del banquillo en el primer tiempo y no se sentó en el segundo. En el intermedio dejó en la caseta a Khedira y un inédito argentino Gonzalo Higuain para dar entrada a José Callejón y al francés Karim Benzema.

 

Mejoró ligeramente en cuanto a vocación, en cuanto a intención, el Real Madrid, pero tardó 58 minutos en tirar a puerta. Lo hizo Ronaldo desde lejos, pero Toño mandó a córner con una buena estirada.

 

El Granada, pese a tener menos posesión del balón que en el acto inicial, se defendió en todo momento con orden y seguridad, y hasta dio un susto a la contra con un remate de espuela de Ighalo que se marchó fuera por muy poco.

 

Una pérdida de balón del brasileño Marcelo nada más entrar al terreno de juego estuvo a punto de costarle un susto a su equipo, aunque Nolito se dejó el balón atrás cuando estaba en franca posición para marcar, justo antes de que Ronaldo volviera a poner a prueba desde lejos a un seguro Toño.

 

Los madridistas, con más ganas que fe y fútbol, pudieron empatar en un mano a mano de Callejón ante Toño y, en la misma acción, un posterior remate de Benzema, en la mejor ocasión del partido (m.84), pero el tiro del francés se marchó muy cruzado.

 

Con el galo Raphael Varane de delantero improvisado, el Real Madrid lo intentó hasta el final pero no volvió a crear peligro y solo le quedó asistir de espectador a la fiesta que se montó con el triunfo en las gradas de Los Cármenes.