WASHINGTON. Una investigación publicada en la revista Nature encontró cuatro tipos de cáncer de mama genéticamente determinados y a partir de ellos identificó cambios en los genes que derivan en múltiples variantes de la enfermedad.

 

El estudio, presentado en el más reciente número de Nature, abre expectativas de nuevos tratamientos con medicamentos ya aprobados para cánceres que afectan otras partes del cuerpo, así como medicación más específica para alteraciones genéticas que hasta ahora no se han recetado.

 

El trabajo, en que participaron los doctores Charles Perou y Matthew Ellis, mostró que en un cáncer de seno no muy común las células basales forman un andamiaje en los ductos de leche del pecho. Ese tipo de cáncer tiene similitudes con el de ovario.

 

“La comparación de tumores de pecho tipo basal con alto grado de suero con tumores de ovario mostraron muchos atributos moleculares comunes, indicando una etiología (causas de la enfermedad) relacionada y oportunidades terapéuticas similares”, señalaron Perou y Ellis.

 

Otros dos tipos de cánceres de seno –los que están presentes en el mayor número de casos- se desarrollan en las llamadas células luminales que recubren los ductos de leche.

 

En esos cánceres, las proteínas presentes atrapan la hormona conocida como estrógeno que propicia el crecimiento del tumor.

 

El estudio, que analizó los genomas de 825 tumores de pacientes con cáncer de mama, dividió esos dos tipos del padecimiento en cáncer luminal A y luminal B, por lo que el tratamiento sería específico para cada uno de ellos.

 

La investigación, en la que participaron científicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI) y el Instituto de Investigación Nacional del Genoma Humano (NHGRI), comprobó que ciertas mutaciones se han asociado al cáncer luminal, por lo que aparecieron como la causa real de la enfermedad, sin serlo. (Notimex)